United 93

Cinco años después del acontecimiento más impactante que he visto en mi vida, los atentados terroristas del 11 de Septiembre, acabo de ver la película United 93.

Para uno que se gana la vida ejerciendo de capataz a 10.000 metros de altura en un avión de pasajeros, la sensación que da, a diferencia de lo que suele ser habitual en Hollywood con las películas relacionadas con la aviación, es de un realismo absoluto en lo referente a pilotos, auxiliares de vuelo, controladores, aviones o aeropuertos.
Afortunadamente la película carece del sentimentalismo cursi y de las consabidas y ridículas historietas satélites que suelen ser habituales en las películas de desastres. Aquí no aparece el chico bueno del que se enamora la heroica y maciza azafata, ni las monjitas que abrazan a la niña huérfana y le confortan con una nana, ni el cobarde y sudoroso gordo que todos los espectadores quieren que se muera cuanto antes por malo, por feo y por gordo.

United 93 más que una película es un documental que mantiene en todo momento la máxima tensión y no hace concesiones a la galería. Así, el caos, la falta de reflejos, la descoordinación y el desbarajuste general en los centros de control civiles y militares ante una situación tan extrema que a sus protagonistas les parece imposible que pueda estar ocurriendo -a mi también me lo pareció cuando lo vi en la tele en directo- queda perfectamente plasmado en un ejercicio de auto-critica que es de agradecer y del que no se libran los militares, la cadena de mando y el Presidente Bush.

Nunca sabremos lo que pasó a bordo del 757, pero la reconstrucción hecha con las grabaciones de la cabina de vuelo y de los centros de control y las conversaciones telefónicas de los pasajeros con sus familias, parece perfectamente creíble.

Cinco años después, he vuelto a sentirme fatal al ver la escena en la que los controladores de la torre de Newark, que por cierto no son actores y se interpretan a sí mismos, ven con incredulidad y con horror a través de sus prismáticos como el segundo avión, el 767 de United que sale en la foto que he puesto más arriba, se estrella contra la torre sur.

La verdad es que la película me ha parecido magnifica, y sobrecogedora. He salido del cine hecho polvo y también dispuesto a recomendársela encarecidamente al primero que, en aras de un supuesto progresismo anti-americano me hable de la alianza de civilizaciones, pretenda justificar lo injustificable o critique las recientes declaraciones del Papa sobre el uso de la violencia para defender las ideas religiosas, que me parecen impecables y suscribo en su totalidad.

Cinco años después, los que nos ganamos el pan volando tenemos que agradecer a la heroica yihad de Bin Laden la quiebra de varias compañías y el despido de miles de tripulantes, la pesadilla de los controles en los aeropuertos, los retrasos y cabreos que provocan, las puertas de cabina blindadas, las cámaras de vídeo a bordo… y la desasosegante e inevitable sensación de que, como demuestran los recientes acontecimientos en Londres, donde fue abortado un plan para derribar con bombas una docena de aviones, los que predican la guerra santa contra el infiel siguen intentando que salgamos en los telediarios y, la verdad, algunos tenemos más papeletas que otros.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Lo más leído