La fiesta del fútbol: “Juntos por la paz”

El Nou Camp fue una fiesta y lo mejor del partido internacional de las selecciones nacionales de Cataluña y País Vasco, como lo bautizaron TV3 y ETB, fue el lema: Juntos por la paz.

Para dejar las cosas claras, el jefe de la plataforma pro selecciones vascas, Mertxel Toledo (qué faena de apellido, Metxel, tiene un arreglo malísimo) dijo después del acto preliminar en el que se reclamó la amnistía y el acercamiento de los presos: “queríamos un acto pacifico y así ha sido”. Ciertamente, los Mossos no intervinieron y el presidente del parlamento catalán, Ernest Benach, dijo sonriendo que «yo no he visto nada«. Su colega vasca, Izaskun Bilbao, dijo que «no deben mezclarse deporte y política«, y se quedó tan ancha.

Pero juntos sí que estaban Maragall e Ibarreche, y también encantados de haberse conocido. Ibarreche se atrevió a pronosticar una final de un mundial con los dos equipos, lo que a la vista de la situación de la Real, el Athletic y el Alavés, o del tremendo potencial de un Barcelona sin extranjeros, no es descartable.

Por su parte Maragall, apurando sus últimos días al timón, dijo que “el objetivo de las selecciones nacionales es una obviedad desde el momento en que se ha aprobado en las Cortes Españolas que Cataluña es una nación”. Hombre, ya puestos…

Don Pascual me recordó a Nerón admirando el incendio, sólo le faltaba el arpa.

Porque incendio hubo, con bengalas y quema de la bandera española para aumentar el colorido de una multitud de pancartas pacifistas: «Acercamiento de los presos al País Vasco»; «La lucha es el único camino»; «Una misma lucha por la independencia»; «Libertad para los presos políticos»; y, como no, la tradicional «Catalonia is not Spain«. Tampoco faltaron las de apoyo a José Ignacio de Juana Chaos, el conocido Ghandi de ETA que tiene veinticinco muescas en la culata de su pistola.

Para que la banda sonora fuera perfecta hubo himnos nacionales y también los gritos de rigor: españoles hijos de puta, español el que no bote, y puta España, entre otros. También se escuchó por la megafonía el Viva España de Manolo Escobar, modificado a Aixó no es Espanya (esto no es España). Ya te digo, una fiesta.

También hubo algunas perlas cultivadas, un hincha vasco declaró: “Ni que fuéramos a ver un partido de la hostia. Esto es mucho más que política, buscamos otra cosa”. O el actor Joel Joan, que se quejó de la flojera de sus paisanos: “En el País Vasco están mucho más desacomplejados y se implican mucho más en todo. Un ejemplo serían los presos vascos. El día que en Cataluña nos quitemos los complejos no habrá quien nos pare”. Tampoco le falta razón a Joel, pero teniendo en cuenta lo que se ha implicado gente como De Juana Chaos, la cosa asusta un poco.

Por su parte Iríbar (el que era cojonudo) declaró:«es un paso más en nuestra decisión de conseguir por la vía de la normalidad atender la voluntad de nuestro pueblo». Sin aclarar que entiende él por la vía de la normalidad o por nuestro pueblo. ¡Quién lo hubiera dicho! 49 veces vistió Iríbar la camiseta de la selección española, y sin decir ni pío.

Quizá, y por poner alguna pega, eché en falta la pancarta exigiendo las ligas nacionales vascas y catalanas para poder brindar por fin a los aficionados derbis extraordinarios como Barsa – Mollerusa o Athletic – Amorebieta. Partidos entrañables, jugados casi en familia y sin tener que pasarse todo el año viajando al extranjero, con lo lejos que están Madrid, Valencia o Sevilla. Esa pancarta no la vi por ningún lado, seguramente se les olvidó a Mertxel y a Iríbar en la herriko taberna, una pena.

En resumen: Juntos por la paz en un ambiente festivo y en un marco incomparable. Lástima que quedaran cincuenta mil localidades vacías, mal síntoma. ¿A ver si va a ser que también los catalanes pasan de la paz? Oyes… Como el PP (Pepiño dixit).

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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