El verificador y la orina del enfermo

¿Donde se ha metido el verificador? Lo digo porque cuando se montó el macropollo en El Prat y, en plena temporada turística, unos currantes de Iberia tuvieron cerrado el aeropuerto durante doce horas y un par de días hacinados y tirados por los suelos a treinta y cinco mil pasajeros, el verificador brilló por su ausencia, y sólo se le oyó decir tímidamente que «el remedio hubiera sido peor que la enfermedad».

Es una manera de verlo, don Alfredo, pero yo pensaba que a usted los pasajeros y los demás contribuyentes le pagábamos para poner orden allí donde no lo hay, en este caso para desalojar las pistas.

Hace poco le echamos de menos otra vez cuando se decidió cancelar la Conferencia de Ministros de la Vivienda europeos que se iba a celebrar en Barcelona por temor a incidentes con la kale borroka catalana (quizá habría que llamarla lluita rondaire, pues se lo ha ganado por derecho propio).

Los mal pensados dicen que a Montilla y al tripartito les hubiera arruinado la campaña una buena batalla campal en los telediarios entre los lluitadors y las fuerzas del orden al servicio del verificador y del tripartito. Y no les falta razón, los lluitadors catalanes han aprendido mucho y ya pueden competir de igual a igual con sus kolegas vascos, y si no que se lo pregunten a los pobres dirigentes de Ciutadans y del PP, que salen a la calle con casco.

El caso es que no se lo que habrán pensado del asunto en Europa, pero en España, algunos nos preguntamos por qué si no hacemos nuestro trabajo nos despiden.

Pero cuando más echamos de menos al verificador es cuando nos preguntamos qué fue de las detenciones de etarras y del acoso policial que les tenía contra las cuerdas y, por qué no decirlo, don Alfredo, cuando vemos que la polí se dedica a dar chivatazos a los malos.

Como no se me ocurre mejor explicación a todo lo anterior que pensar que don Alfredo estará muy ocupado verificando, por segunda vez, las intenciones de ETA, me pregunto a dónde se habrá ido a verificarlas porque si pone la tele o se acerca al kiosco de la esquina la cosa está chupada.

Así pues, y sin acritud, aunque no soy yo quien vaya a dudar ni por un momento de las explicaciones ni de la palabra del verificador, me parece un poco sorprendente que quien tardó apenas unas horas en verificar la autoría de los atentados del 11 M y el engaño masivo del Gobierno -“Los españoles merecen un Gobierno que no les mienta”- esté tardando tanto en verificar que la orina del enfermo tiene un color malísimo.

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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