En Italia Romano Prodi ha dicho: «Si una mujer quiere ponerse el velo, está muy bien, pero debe ser posible verla, no puede taparse el rostro”. En Gran Bretaña, Straw invita a las mujeres a quitarse el velo. En Alemania ocho länder han prohibido que las profesoras lleven la cabeza cubierta en clase. En Francia la ley prohíbe la ostentación de todo signo religioso en los centros escolares públicos y el velo ha desaparecido por completo de las escuelas. En Holanda se va a prohibir llevar el velo en público, ya está prohibido en el transporte público y en las escuelas. 
Mientras esto ocurre en Europa, nosotros nos centramos en la Alianza de Civilizaciones.
Sería muy conveniente que antes de seguir negociando con la civilización en cuyo nombre se supone que algunos han matado a 192 españoles, y de paso han cambiado un gobierno por otro más receptivo a sus demandas, Zapatero tomara nota de cómo afrontan el desafío islamista en Australia, país que también sufrió los efectos de la jihad en Bali, donde la franquicia local de Al Qaeda dejó 202 muertos, entre ellos 88 australianos.
El ministro Peter Costello lo ha explicado muy bien: «Yo les diría a los clérigos que enseñan que hay dos leyes en Australia, la ley australiana y la ley Islámica, que eso es falso. Si estos no son sus valores, si ustedes quieren un país con ley Sharia o un estado teocrático, Australia no es para ustedes. Si no aceptan la ley parlamentaria, los tribunales independientes y la democracia, si prefieren la Sharia y pueden irse a otro país donde se practique esa ley, entonces quizá ésa sea la mejor opción”.
Zapatero, por su parte, ha propuesto en Turquía la autocensura para no ofender a los musulmanes. De no ofender a los católicos no ha dicho nada, aunque quizá debería hablar con Rovira y Maragall del episodio de la corona de espinas. O con artistas afines como Ramírez de Haro de su obra «Me cago en Dios» o Javier Krahe de su corto, emitido en Canal Plus, «Como cocinar un Cristo al horno». O con sus amigos del colectivo homosexual para que cesen en sus provocaciones a los cristianos el día del orgullo gay.
Me considero ateo, pero creo que la tolerancia debería ser igual con todas las religiones, empezando por la más cercana, la que más españoles practican y en la que se basa nuestra historia y nuestra cultura. Pero quizá sea mucho pedir a quien pretende erradicar el cristianismo de la sociedad y cree que religión es un pasatiempo, una afición, o una tara.
Pero veamos lo bien que se ha explicado el primer ministro australiano John Howard:
“Los inmigrantes y los no australianos se tienen que adaptar, tómenlo o déjenlo. Estoy cansado de que este país se preocupe de si estamos ofendiendo a alguien o a su cultura.
Desde los atentados de Bali ha aumentado el patriotismo de la mayoría de los australianos, pero el polvo de los escombros no se había asentado aún cuando un sector «políticamente correcto» empezó a quejarse de que nuestro patriotismo pudiese ofender a otros. No estoy en contra de la inmigración ni tengo nada contra quien busque una vida mejor en Australia, pero hay algunas cosas que los que han venido a nuestro país tienen que entender.
La idea de que Australia es una comunidad multicultural ha servido sólo para diluir nuestra soberanía y nuestra identidad nacional. Como australianos tenemos nuestra propia cultura, nuestra propia sociedad, nuestra propia lengua y nuestro propio modo de vivir. Desarrollar esta cultura ha costado más de dos siglos de lucha a los millones de hombres y mujeres que han buscado la libertad.
Hablamos principalmente INGLES, no libanés, árabe, chino, japonés, ruso, o cualquier otra lengua. Por lo tanto, si usted desea hacerse parte de nuestra sociedad, ¡aprenda nuestra lengua!»
Mientas, en Cataluña se proscribe el castellano y se pide la enseñanza del árabe y del chino.
«La mayor parte de los australianos creen en Dios. Esto no es cosa de la derecha cristiana sino un hecho claramente documentado: hombres y mujeres cristianos fundaron esta nación sobre principios cristianos. Es por tanto apropiado mostrarlo en las paredes de nuestras escuelas. Si Dios le ofende le sugiero que considere otra parte del mundo como su nueva casa, porque Dios es parte de nuestra cultura. Aceptaremos sus creencias y no le haremos preguntas, sólo le pedimos que usted acepte las nuestras y viva en paz y armonía con nosotros. Si la Cruz le ofende o no le gusta, debería considerar seriamente marcharse a otra parte de este planeta».
En España ponemos mezquitas y menús islámicos en las cárceles y subvencionamos a los imames.
«Somos felices con nuestra cultura y no queremos cambiarla, no nos preocupa cómo hizo usted las cosas en su lugar de procedencia. Por favor disfrute de su cultura, pero no la imponga a otros». 
En España desaparecen los moros de las fiestas de moros y cristianos y el comité de sabios de Zapatero propone intensificar la coproducción de películas y programas de TV con los países musulmanes y establecer un «fondo de riesgo» que contrarreste el «sensacionalismo» y los «estereotipos» (?). Sugiero que encargue este asunto a Almodóvar, Boris Izaguirre y Zerolo y que, para empezar, les envíe de embajadores del cine español a Arabia Saudita, seguro que aprenderían mucho sobre la tolerancia y volverían encantados.
«Este es NUESTRO PAÍS, NUESTRA TIERRA, Y NUESTRO MODO DE VIVIR y le daremos la oportunidad de disfrutar de todo esto, pero cuando termine de lloriquear y de quejarse de Nuestra bandera, Nuestros principios, Nuestras creencias cristianas o Nuestro modo de vivir, le animo a hacer uso de otra gran libertad australiana: EL DERECHO DE MÁRCHARSE. Si usted no es feliz aquí, MÁRCHESE. No le forzamos a venir, usted lo pidió, acepte el país que USTED eligió».
Sr. Zapatero, le sugiero que tome nota y que se replantee su política de alianzas, una con Australia le daría muchos votos, entre ellos el mío.
