«Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros».
Groucho Marx 
Hace un mes que ETA secuestró a tres personas y robó trescientas cincuenta pistolas y diez mil balas en Francia. Zapatero demostró entonces ser más perspicaz que Rubalcaba, el verificador oficial del alto el fuego, pues mientras este dudó de la autoría de ETA, Zapatero sospechó desde el principio: «Es probable que sea ETA quien robó las armas en Francia y eso tendrá consecuencias”.
Y es que no es fácil engañar a este hombre, que demostró también tener una prudencia ejemplar: “Si se confirma que ha sido ETA, tendrá consecuencias, no nos vamos a precipitar, por tanto con esa cautela diré que el hecho es grave y serio y que tendrá consecuencias, en su momento”.
Fue admirable su contención, pues no hay que olvidar que al día siguiente, y de la mano de los socialistas, “el Proceso de paz”, con 350 pistolas encima de la mesa, era llevado a debate en el Parlamento Europeo. Pero Zapatero supo mantener el tipo, no perdió la calma y no canceló el debate, hecho que fue muy celebrado por ETA y por Batasuna.
Cuando los periodistas le pidieron que concretara las consecuencias, Zapatero llamó de nuevo a la calma: «Estamos ante una cuestión seria y ante un proceso muy serio como es la búsqueda de la paz y por lo tanto tendremos todos los elementos del análisis y la investigación en cuenta, pero sin duda habrá consecuencias”. Y cuando le preguntaron si interpretaba que ese robo suponía una ruptura del alto el fuego respondió con la claridad de quien no se anda por las ramas: “es un hecho grave y serio».
Como es natural esta afirmación hizo que el país, y me atrevo a decir que el mundo entero, contuviera la respiración a la espera de la reacción de Zapatero: El Comando Aéreo Estratégico, la 6ª Flota, la OTAN, el Vaticano y el Comité de Seguridad de la ONU se pusieron en alerta máxima. En España se agotaron los tranquilizantes en las farmacias, la gasolina en las gasolineras y los víveres en los supermercados y el país se preparó para lo peor, con una excepción: Euskadi. Mientras los vascos no nacionalistas se encerraban en sus casas, los nacionalistas reclamaban el nombramiento de Zapatero como hijo predilecto de los vascos y corría el champán en los batzokis y el txakoli en las herriko tabernas -que como ha aclarado el Fiscal General nada tienen que ver con Batasuna- y se cantaba con alegría indisimulada: “Zapatero, Zapatero, no hay presidente mejor que tú en el mundo entero, porompompero”.
Si bien los franceses sospecharon desde el principio de la autoría de ETA, que nunca lo desmintió, el verificador tardó en dar la noticia, o más bien en aceptar a regañadientes la noticia que confirmaron los franceses: ha sido ETA, y no solo eso, sino que también están robando coches y matriculas y planean robar más dinamita.
Así las cosas, todas las cadenas del mundo interrumpieron su programación para conectar con Badajoz donde por fin Zapatero explicó con su contundencia y claridad habituales cuales serán las consecuencias: «los autores responderán de ello en el marco de la Justicia» y «el gobierno extrema lo que representa acreditar la voluntad de ETA para abandonar las armas».
No he conseguido descifrar esta frase hasta que el mismo Zapatero me la ha aclarado: “nadie torcerá mi voluntad de negociar el fin de ETA”. Traducción: que con pistolas o sin ellas, con ETA o si ETA, él sigue a lo suyo, o sea, a negociar con ETA. Y es que no sabe ETA con quién se juega los cuartos.
He tenido el corazón en un puño durante un mes pero tras escuchar a Zapatero puedo afirmar con alivio que estamos en buenas manos. Este hombre es un crack.
