Mírame

El pasado Junio, El País me publicó esta carta:

Arnaldo, Mírame a los ojos

«Ante la conmoción generada por el anuncio de Zapatero y Patxi López de que, rompiendo todas sus promesas, van a empezar ya mismo a hablar con Batasuna sin desarme previo de ETA ni condena del terrorismo por parte de Batasuna, ha salido José Blanco al quite para decirnos que no nos preocupemos, que solo van a «decir a los ojos a Batasuna que cumplan la ley».

Me imagino la escena: música ambiental, luz tenue y un sofá en el que Patxi, con su tic en un ojo, y Pepiño, con sus gafas de culo de botella, miran fijamente a los ojos de Otegui.

No creo que Arnaldo, un hombre curtido en mil batallas, y algún secuestro, sea capaz de soportar semejante presión. Un par de minutos de Pepiño y Patxi mirándole a los ojos bastarán para que se rinda incondicionalmente y salga corriendo con los suyos a esconderse en algún lugar remoto de África. Personalmente, yo no creo que aguantara esas miradas más de treinta segundos».

No pensaba entonces que Otegui pudiese resistir la mirada del gran tucán con gafas del socialismo gallego y la de Francisco Javier López, más conocido como Patxi, con su tic en el ojo, por el que un amigo mío dice que se le escapa la mala conciencia.

Pocas personas tienen tantas ganas de que se legalice a Batasuna como Pepiño y Patxi. Un buen día Otegui se levantó de buen humor y dijo: «Ha sido un error haber dado a entender que el sufrimiento de los otros nos era igual». Inmediatamente Pepiño, que tiene los concetos muy claros, dijo que de esas palabras «se deduce un arrepentimiento”. Pero el Gara se lo aclaró de inmediato: «El sentido común y José Blanco parecen estar reñidos, en la izquierda abertzale encontrarán muestras de buena voluntad, de generosidad y de determinación para lograr sus objetivos. El arrepentimiento les toca a otros.»

El caso es que, lejos de salir corriendo, Otegui está hecho un campeón y se prodiga en ruedas de prensa en las que más que arrepentirse dice cosas como que la violencia callejera es «una respuesta lógica a los ataques policiales y judiciales» y anuncia más violencia de seguir así las cosas. No habla de sus jefes, que han decidido subir la extorsión hasta 100.000 euros sin molestarse en consultar a Solbes, que se va a poner como una fiera porque le van a estropear el IPC, y es que la vida está por las nubes. Además anuncian su intención de que Batasuna se presente a las elecciones aquí y en Francia y da un toque de atención a los periodistas franceses que les están dando caña. Me pregunto si se atreverán a pasar a mayores con un periodista francés.

Así que no deberían tener tanta prisa Pepiño, ni Patxi, ni ZP en bendecir a Otegui, que la prisa es mala consejera y si a Otegui hay que darle el Nóbel de la Paz, pues habrá que dárselo, pero cada cosa a su tiempo y Arnaldo le quedan muchos deberes por hacer, empezando por un curso acelerado de democracia y de convivencia cívica sin capuchas, pistolas, ni bombas.

Pero hablando de miradas, anteayer hubo en la Audiencia Nacional otro cruce de miradas entre María san Gil y Javier García, más conocido como Txapote. Cuando María le miró a los ojos Javi bajó la vista. Y es que María está muy molesta porque Javi le hizo un agujero en el cráneo a su amigo Gregorio Ordóñez y María no es persona que se achante fácilmente, como lo demuestra el hecho de que ese día negro saliera corriendo detrás de Javi.

Espero sinceramente que Javi esté durmiendo mal, y es que hay miradas que taladran la conciencia, suponiendo que la tenga. También espero que en los próximos treinta años recapacite en la tranquilidad de su celda sobre ese carácter que tiene y sobre su manera de afrontar las discrepancias políticas.

Han pasado 44 años desde la crisis de los misiles en Cuba que estuvo a punto de desencadenar la III guerra mundial. Entonces Kruschev y Kennedy también se miraron desafiantes a los ojos. El primero que parpadeó fue Kruschev y los rusos retiraron los misiles de Cuba.

Si todos, empezando por Zapatero, hiciéramos como María y miráramos sin parpadear a los asesinos, a quienes les jalean, amparan, o se aprovechan de sus crímenes, otro gallo cantaría.

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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