Le ha salido barato


Llevo un mes sin escribir nada por dos motivos: vacaciones en tierras lejanas y gran decepción al regresar por el comportamiento de los españoles, y especialmente de la mitad de los vascos, con quien no ha hecho más que darles patadas en la entrepierna desde que llegó al poder hace más de tres años.

En donde he estado serían inconcebibles las cosas que aquí son normales, como los pollos que montan de modo rutinario en la Audiencia Nacional los asesinos que insultan y amenazan de muerte a jueces y fiscales y, peor aún, se cachondean de los familiares de sus victimas.

Serían inconcebibles también unas elecciones como las que acabamos de ver en Navarra y en el País Vasco con candidatos amenazados y agredidos, con partidos que han tenido que pedir voluntarios de toda España para rellenar sus listas que no se cubren por miedo. Mientras unos se presentan o van a votar con escolta, los partidos nacionalistas miran para otro lado e Ibarreche nos cuenta que aquí se vive muy bien, otros, que son ilegales, campan por sus respetos sin que nadie se atreva a decirles nada.

Sería absolutamente impensable que el gobierno cediera al chantaje de un asesino múltiple y que recompensara el brutal atentado y los dos muertos de Barajas con una nueva bajada de pantalones ante Oteguí y permitiendo que los terroristas, a través de su brazo político, se presenten a las elecciones.

Sería impensable también la pérdida de la dignidad y la rendición ante el chantaje del terror en un país donde pude escuchar por la radio cómo dos jóvenes que habían sido sorprendidos pintando esvásticas y consignas racistas se enfrentaban a penas de prisión mínimas de seis meses, que cumplirán en su totalidad (igual que en mi pueblo con los aprendices de gudari que pintan dianas en los portales de sus víctimas potenciales que nadie se atreve a borrar, que destrozan autobuses y mobiliario urbano o que se manifiestan delante de las casas de familiares de secuestrados para exigir a sus familias que paguen a ETA).

Nadie entendería allí que, pasadas las elecciones, se multara, aviso a navegantes incómodos, a una asociación cívica como el Foro Ermua por convocar a los ciudadanos a protestar ante la Fiscalía y el Ministerio del Interior contra la enésima obscenidad: los casos De Juana y Otegui, que de repente son unos ciudadanos tan buenos y respetables que hay que soltarlos, no sea que ETA se enfade. Mientras, se permiten todos los días algaradas, manifestaciones, declaraciones, amenazas, acoso a los rivales políticos y ocupaciones de ayuntamientos por parte de una organización que, además de ser lo más selecto del fascismo nacionalista, es ilegal.

Y todo esto que el Gobierno nos vende como «proceso de paz» lo han refrendado los españoles con sus votos en las municipales. El revolcón que ha sufrido quien ha propiciado la bajada de pantalones ante ETA y ante todos los nacionalismos periféricos que han visto el chollo ha sido claramente insuficiente. Así que como le ha salido barato seguirá en la misma línea, no lo duden ustedes.

Qué vergüenza y qué soledad la que deben sentir los que aún se atreven a dar la cara en defensa de la libertad.

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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