Me voy con las vaquitas

Cuando a uno le aprietan en el trabajo no le queda mucho tiempo para escribir. Eso es lo que me pasa a mi y no veo el momento de desconectar un poco del trabajo y también de este país tan surrealista donde una ministra pide paciencia a los catalanes bloqueados en las autopistas, atrapados en ascensores, en trenes, o en metros que no se mueven, condenados a viajar sin maleta si pasan por El Prat, suponiendo que consigan viajar, y resignados a iluminarse con velas y a comer de lata.

Paciencia señores, dice la ministra que no sabe lo que significa la palabra dimisión, pero sobre todo que quede claro que la culpa de esto y de todo lo demás es de Aznar. Bueno, y de Pizarro, que nos tiene manía. Así que no se preocupen, que si nos siguen votando esto lo arreglamos nosotros en veinte años, como mucho.

Y los políticos catalanes o están de vacaciones, o no saben/no contestan, vamos, igual que Zapatero, que está a lo suyo en Doñana, a lo suyo y a ver si acaba su libro, que uno al año no hace daño.

¿Y qué han hecho esos políticos en los últimos treinta años? Pues mirarse al ombligo en catalán, que da mucho juego, o sea, la construcción nacional, que le llaman en mi pueblo. ¡Acabáramos! No les ha quedado tiempo para preocuparse de cosas más mundanas como que los trenes anden y haya luz en las casas. ¿Y el tres por ciento?, ¿Y los túneles que se caen?, ¿Y el desastre tercermundista del día a día? Nada, insidias de Aznar y de la derecha que son todos anticatalanes.

Y hablando de mi pueblo, el Ministro de Justicia pide a los empresarios extorsionados que «no caigan en la tentación de pagar a ETA». Con un par.

Así que nada de pagar para salvar el pellejo a esa misma ETA que hasta hace dos días era prácticamente candidata al premio Nóbel de la paz. Con De Juana a favor del proceso y Otegui hecho un hombre, un hombre de paz. Y con esa ETA a la que no ha elegido nadie se sentaba el partido socialista a hablar de Navarra, de autodeterminación… vamos, de política. A esa misma ETA se le daban chivatazos desde la policía para que salieran corriendo, no fuera que tuvieran que detener a alguno. A esa ETA y a sus portavoces les presentaba en sociedad y con todas las recomendaciones el partido socialista en Estrasburgo.

Pero, señores, no caigan en la tentación, dice Bermejo. Lo de caer en la tentación déjennoslo a nosotros, le ha faltado añadir.

Me voy con las vaquitas, que esto es de locos. Al menos las vaquitas no tienen ni prensa, ni radio, ni TV, ni Internet. Por eso viven tan felices.

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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