Pacifistas

La sorprendente benevolencia con la que alcaldes nacionalistas, no hablemos ya de radicales del PCTV o ANV, acogen a los «militares» vascos -con homenajes, monumentos y calles dedicadas a ellos y con subvenciones para los presos de ETA y para sus familias y por supuesto ni un euro para sus víctimas, que para ellos no existen- se torna en franca antipatía cuando el que aparece por allí es el ejercito.

Da igual que la mitad de la población no sea nacionalista, la finca es suya desde hace treinta años, así que las facturas las pagamos todos pero sólo ellos deciden quien es bienvenido y quien no.

Viene esto a cuento de que el alcalde de Orduña, Vizcaya, se ha enfadado mucho porque un centenar de soldados que estaban de marcha, en el sentido militar de la palabra, han atravesado el pueblo. El alcalde, Ricardo Gutiérrez, ha expresado su más enérgica protesta: «es una falta de respeto y un desprecio a la ciudadanía, ya que los militares pasaron a las nueve de la mañana, en horario escolar, junto a las escuelas municipales y por varias calles transitadas del centro de la localidad y de los alrededores». Gutiérrez ya ha anunciado que el PNV presentará una denuncia formal en Madrid ante el ministro de Defensa.

La verdad es que «pasar delante de las escuelas municipales» tiene delito, no se si más que la bomba que puso el otro día ETA en mitad de Bilbao y delante de los columpios de un parque, pero imagínense ustedes que un niño se asoma a la ventana y ve un soldado. Seguramente no podría superar el trauma, a pesar que los niños del País Vasco están más que hartos de ver autobuses calcinados, contenedores y cajeros destrozados, barricadas, algaradas, tiros y bombas. Pero el por qué de todo eso, la construcción nacional, ya se lo explican los que mandan en la finca, mientras que el ver un soldado es demasiado fuerte para ellos, tanto que no hay palabras para explicarlo, de ahí el cabreo de pacifistas como Gutierrez.

En fin, que llueve sobre mojado. Ya puso el grito en el cielo otro alcalde pacifista, Iñaki Zarraoa, cuando unos paracaidistas del ejército aterrizaron en una playa de Guecho (ver en este blog «A Zarraoa no le gusta el ejército» el 01.10.06).

También montó el pollo hace un par de años un concejal de EA en Vitoria, Don Antxon Belakortu, a cuenta de una exhibición acrobática de la Patrulla Águila. Para ahorrarme trabajo, que esto es agotador (si nos ganan, será por agotamiento), les cuento lo que pasó entonces, que está en la misma onda que lo de Orduña.

“Hablando de patrullas…” (19/4/2004)

¡Lo que hay que ver! El concejal de EA en Vitoria, Don Antxon Belakortu, y otros del PNV e Izquierda Unida están muy molestos con la actuación de la Patrulla Acrobática Águila en las fiestas patronales. Alegan que “no es de recibo que los niños vean esas máquinas de matar sobre los cielos de Vitoria”.

Independientemente de que este episodio me recuerde al de la prohibición de los toros en Barcelona en lo que tiene de (mala) intencionalidad política, se da la circunstancia de que, con el beneplácito de los partidos de estos señores, presidió nada menos que la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Vitoria un señor llamado Josu Ternera, perteneciente a otra patrulla, ésta encapuchada, que ha adornado muchas veces las calles de la ciudad con cadáveres destripados, los últimos los de Fernando Buesa y su escolta. Ello no supuso ningún inconveniente para que estos partidos firmaran un pacto secreto con la organización que lleva ya treinta años amenizándonos la fiesta con tiros y bombas.

Así que no se preocupe usted, señor Belakortu, que los niños sabrán aguantar con estoicismo a la Patrulla Águila, que no lleva armas ni ha matado nunca a nadie, y yo incluso me atrevo a pronosticar que les encantará.

Y hablando de otra cosa, ¿Qué tal va la armería de su familia, señor Belakortu? Perdone el atrevimiento, pero, ¿No ha pensado usted en cerrarla y poner una tienda de chuches?

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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