La muerte, tras una larga huelga de hambre, del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo le ha pillado a José Luis Rodríguez en la sede de Naciones Unidas en Ginebra. En concreto le ha pillado haciendo una bellísimo alegato -es su especialidad- en favor de la abolición de la pena de muerte en todo el mundo. El alegato tuvo lugar bajo la cúpula de su amigo Miquel Barceló, ¿se acuerdan de la cúpula de Barceló?, yo sí: nos costó treinta millones de euros a los españoles y luego hubo que arreglarla a todo correr porque se caía a pedazos. Es lo que tiene racanear con el presupuesto.
El caso es que el silencio de Rodríguez sobre el asunto Zapata tiene al mundo en vilo. Mucho nos tememos, y mucho más se temen Fidel y Raúl Castro, que sea el silencio que precede a una devastadora tormenta de indignación y de
consecuencias imprevisibles. ¿Romperá José Luís relaciones con el régimen cubano? ¿Retirará de inmediato a su embajador en La Habana y expulsará al cubano de la de Madrid como hizo hace poco tras el golpe estado en Honduras? ¿Enviará a la Armada a bloquear la isla para asfixiar a la dictadura y tumbarla de una vez por todas? ¿Se inclinará por un bloqueo económico? No lo sabemos, pero este hombre cuando se queda callado… da miedo. Como da miedo su Ministro de Asuntos Exteriores. Moratinos es un hombre que lo ha dado todo por la disidencia cubana, ha sido el azote del régimen… y ahora se encuentra con esto. También da miedo la imprevisible reacción del partido político de José Luís, por no hablar de la
Izquierda Unida de Llamazares, eso sí que da pánico. Y es que, otra cosa no, pero a estos cuando les tocan los derechos humanos… mal asunto. Iñaki De Juana Chaos se acordará perfectamente de cómo se preocuparon por él José Luís, Rubalcaba y compañía cuando hizo su huelga de hambre. Yo creo que en Cuba hubiera adelgazado el doble y nadie le hubiera dado el mismo cariño.
También tiene al mundo en vilo la reacción de la progresía española, y en especial la del llamado «mundo de la cultura». El silencio de Miguel Bosé, de los Bardem, de Victor Manuel y Ana Belén, de Miguel Ríos, de Almodóvar y de tantos otros no presagia nada bueno y mucho me temo que en cualquier momento encabecen una gigantesca manifestación de la izquierda contra el régimen cubano y quien sabe si se producirán también graves disturbios en las calles de toda España. De momento Rubalcaba ha apostado a los antidisturbios y a los bomberos frente a la embajada cubana, no sea que estos decidan quemarla. Por su parte Carmen Chacón tiene al ejército en estado de máxima alerta. Más vale prevenir.
Pero es especialmente preocupante el silencio de Miguel Bosé y Víctor Manuel, ya que hace muy poco participaron en La Habana en el llamado «Concierto por la Paz». Tengo que decir a su favor que en un admirable acto de contención y de responsabilidad, que les honra, no abrieron la boca contra la dictadura. Quizá le estaban dando una última oportunidad de desaparecer y convocar elecciones en la isla antes de verse obligados a tomar medidas más drásticas. Lo del concierto por la paz me recuerda mucho, por cierto, a la campaña de los 25 años de paz de la propaganda franquista: paz había, mucha paz -en Cuba también hay mucha paz- pero lo que quizá se echaba algo de menos de menos era la libertad, el poder votar y esas cosas.
En fin, que no se vayan a creer ustedes que Bosé fue capaz de callarse del todo, el cuerpo le pedía guerra y tuvo que contenerse, pero en la intimidad de la habitación de su hotel largó, vaya que si largó. Vean, vean de lo que es capaz este hombre cuando se pone: http://www.youtube.com/watch?v=LJRjwuQICt0&feature=PlayList&p=BEC0D9C76B6AD691&playnext=1&playnext_from=PL&index=13
Por cierto, que hace poco me llegó una preciosidad de esas que circulan por Internet en la que Miguel Bosé hacía otro bellísimo alegato, no tan bello como los de su gran amigo José Luís, pero también muy bello y muy sentido. En concreto era un alegato en defensa de la mujer. Si han visto el vídeo de Bosé y si han sido capaces de llegar al minuto 2:15, habrán llegado a la misma conclusión que yo: para defender y ayudar a la mujer nada como poner un buen puticlub.
En fin, que José Luís, Moratinos, Miguel, Víctor y compañía han tenido mucha paciencia, pero cuando exploten -y que exploten es cuestión de días, si no de horas- la dictadura cubana tiene los días contados.
Y mientras tanto, lo dicho: el mundo en vilo.
