Hermosillo

Efrén Mayorga

La Izquierda en México

“En México no existe una sola izquierda. El abanico político luce un abundante número de organizaciones y membretes que se definen, cada uno por su lado, como portadores de la «verdadera» ideología de izquierda.” Unidad de Inteligencia, periódico El Financiero.

Hace pocos días se comentaba en este espacio sobre las serias diferencias ostensibles de gran parte de los miembros del gabinete, incluyendo a su jefe, con el presidente de la dirigencia nacional de su propio partido, para la elección de los delegados a la asamblea que deberá elegir al nuevo titular de los representantes de la derecha en México.

Por la lógica de los usos y costumbres mexicanos, seguramente que los intereses de los integrantes del gabinete se impondrán sobre el ya casi ex presidente del partido de acción nacional. Quien por cierto coordino la campaña que les permitió llegar al poder por otros seis años.

Por otra parte, casi en la casa de enfrente, los autodenominados representantes de “la izquierda” en México, cuyos dirigentes en su mayoría provienen del tradicional partido revolucionario institucional, continúan aferrándose a los espacio para administrar las prerrogativas y subsidios que en millones de pesos otorga por ley el Instituto Federal Electoral.

Los regentes o administradores del concepto de la”izquierda”, dan la impresión de eso precisamente, de sólo manejar la noción material en vez de actuar consecuentemente con el pensamiento e ideología que le corresponde. Razón por la cual, mucho tiempo habrá de pasar y muchas luchas internas habremos de atestiguar antes que exista una indudable izquierda en México.

La izquierda en México, fracturada por sus tribus. Las elecciones federales y estatales de los últimos años corroboraron que la izquierda en México atraviesa por una verdadera paradoja: en 2006 repuntó, como nunca, su fuerza electoral, pero no pudo evitar que se agudizaran, hasta casi la ruptura, las tradicionales confrontaciones internas de sus tribus antagónicas, que cohabitan, más que por convicción, por tener acceso a las cuotas de poder y al reparto del pastel.

En esta entrega, la UIAE(Unidad de Inteligencia)presenta la opinión de personajes de la izquierda, politólogos y especialistas en el estudio del sistema político mexicano y su régimen de partidos.

Se busca responder a interrogantes que campean en los espacios de la opinión pública: ¿a qué se debe la doble moral y el doble discurso de la izquierda mexicana?; ¿por qué la sociedad, en particular la de países suramericanos, ve en la izquierda una opción de gobierno?; ¿qué tiene la izquierda que se ha vuelto rentable en términos electorales?; ¿gobierna mejor que la derecha?; ¿cuáles son las perspectivas del PRD y de la izquierda en México?; ¿contribuye a darle viabilidad política a la izquierda el cuestionado (hasta por sus propios correligionarios) papel de «presidente legítimo» que juega Andrés Manuel López Obrador?; ¿qué entienden por institucionalidad los dirigentes y militantes de la izquierda en nuestro país?

La reforma política impulsada por Jesús Reyes Heroles abrió las puertas a la participación de partidos de izquierda en la lucha por el poder, que por lustros habían visto cancelados sus derechos políticos. En sólo tres décadas, la izquierda pasó de la marginalidad electoral a la disputa por la presidencia de la República. Pero este crecimiento, que en otros regímenes resultaría espectacular, en el caso mexicano conlleva el amargo sabor de la derrota. Aun así, algunas propuestas impulsadas por la izquierda (despenalización del aborto y sociedades de convivencia) han logrado avanzar.

En contraste, en el contexto latinoamericano las posiciones de izquierda o de centro-izquierda han ganado terreno en Chile, Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Panamá, Uruguay y Nicaragua. En el gobierno de Felipe Calderón se identifica ese realineamiento, al menos en el discurso, hacia las posiciones de izquierda («rebasar por la izquierda»). En el PRI, Beatriz Paredes, presidenta del CEN, anunció el corrimiento de su instituto político hacia posiciones de centro-izquierda, aunque después quedó en veremos.

La gestión de Leonel Cota Montaño en el CEN del PRD ha estado marcada, según críticos de su propio partido, por su total sujeción a los designios y caprichos de López Obrador, quien, aunque no ha asimilado la derrota y enseñanzas político-electorales que dejó la férrea contienda de 2006 (llevándolo a protagonizar un montaje llamado «presidencia legítima», en alianza con el Partido del Trabajo y Convergencia), busca crear un amplio movimiento social.
El 5 de mayo el PRD cumplirá 18 años de haber sido fundado. Mientras tanto, continúan las confrontaciones entre tribus y corrientes: Nueva Izquierda, Cívicos, Foro Nuevo Sol, Movimiento a la Democracia, Mobi, Redil, Batracios, Izquierda Democrática Nacional, etcétera. (Con información de la Unidad de Inteligencia-UIAE- de www.elfinanciero.com.mx, 11 de abril de 2007)

En México no existe una sola izquierda. El abanico político luce un abundante número de organizaciones y membretes que se definen, cada uno por su lado, como portadores de la «verdadera» ideología de izquierda.

De acuerdo con José Fernández Santillán, catedrático del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, «aquí existe un archipiélago. Desde la izquierda representada por agrupaciones guerrilleras, como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el Ejército Popular Revolucionario (EPR), el Ejército Popular Revolucionario Independiente (ERPI), entre muchas otras, que asumen posiciones revolucionarias, marxistas y subversivas; hasta la representada por grupos que pugnan por reformas desde el ámbito legal, donde el Partido de la Revolución Democrática (PRD) representa la fuerza más relevante. La izquierda tiene múltiples identidades».

La contienda presidencial de 2006, asegura, guarda la prueba. Por vez primera en la vida política nacional, el PRD y sus aliados tuvieron al alcance la posibilidad de conquistar la presidencia de la República, pero corrientes de los más diversos matices fueron incapaces de consolidar una alianza que, al tiempo de posponer sus disensos, les permitiera acabar con el modelo neoliberal que les agravia. No fue así. Su mutua y perpetua desconfianza les llevaría a fortalecer la posición del adversario, antes que apuntalar su propia opción política.

«En México -agrega el catedrático- nuestra izquierda todavía está caminando en el filo de la navaja. A veces es insurreccional y a veces democrática, y éste es el dilema que tiene hoy el PRD. Hay facciones dentro de este partido que aceptan la lucha legal y pacífica, mientras que otras asumen posiciones insurreccionales, representadas por una amplia diversidad de siglas, hasta variadas opciones socialdemócratas que enarbolan la utilidad del trabajo político institucional, pasando por las todavía existentes opciones de corte socialista, sin olvidar las propuestas de tipo liberal democrático.»

El investigador comenta que en el país el faccionalismo es una práctica de viejo linaje, aunque debe destacarse que son los grupos de izquierda, que han logrado su perfección. Desde la propia fundación del Partido Comunista Mexicano (1919) resultó inocultable la proliferación de grupos que, no obstante guardar un origen e interés comunes, sostuvieron entre sí un marcado antagonismo. Los desacuerdos entre corrientes laboristas y anarquistas contribuyeron a minar, desde el origen, su propia causa. Hoy la estampa no es menos complicada. Fernández Santillán subraya los múltiples matices de la izquierda, que enarbola su compromiso en favor de la igualdad; mientras que su opuesto, la derecha, destaca la defensa del orden. El PRD resulta de una gran coalición de corrientes de la más diversa naturaleza, en alianza con el Partido del Trabajo y Convergencia

«La multiplicidad de opciones izquierdistas ha menoscabado su avance político electoral. Las complejidades en la legislación para integrar coaliciones y la relativa facilidad en la obtención de franquicias partidarias, también han contribuido al desmembramiento y desintegración. Una reforma electoral que facilite la construcción de coaliciones y candidaturas comunes debería ser asunto de todo su interés.»

Otro tema de relevancia es la construcción de una amplia organización de corte socialdemócrata. Éste es un notable faltante para el desarrollo democrático del país. Todos los partidos políticos tienen corrientes que asumen esta posición.

«El PRI arropa la facción de Beatriz Paredes. El PRD tiene a Nueva Izquierda. El PT, Convergencia y Alternativa guardan lo propio. De ahí que al apuntalar principios socialdemócratas sobre posturas insurreccionales, podría estar el punto de unidad de la izquierda mexicana», acota José Fernández Santillán. (Con información de la Unidad de Inteligencia- UIAE-. www.elfinanciero.com.mx; 9 de abril de 2007).

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