Tal vez habría que considera que es muy fácil decir que alguien es un acomplejado, pero pocos saben realmente lo que eso significa. Dicen los expertos en la materia de la mente humana, que se trata de problemas de emociones, actitudes y conductas que tienen su origen en las relaciones infantiles del individuo y que en gran medida están ligados a todas las prohibiciones que los padres inculcaron en el inconsciente del niño.
Más sin embargo, qué ocurre cuando esos mismos padres padecieron e inculcaron a sus hijos esas mismas emociones, actitudes y conductas a sus propios hijos y vecinos; ¿qué tipo de sociedad puede surgir de esta experiencia?.
Claro está que mucho de lo que popularmente es considerado un complejo entraña un trastorno de personalidad; ello en el supuesto caso de que fuera una, dos o tres personas; pero de nuevo la cuestión a considerar: ¿Qué ocurre cuando esta situación se presenta de manera colectiva?.
De vuelta con los expertos, algunos dicen que muchas veces las personas no detectan exactamente qué les sucede, pero saben que hay algo dentro de ellas que les impide relacionarse adecuadamente con los demás o alcanzar objetivos determinados en su vida profesional.
Bueno eso ocurría por la década de los noventas, ahora con la globalización comercial y de los medios de comunicación, sin duda alguna que se están generando Neoseres autosuficientes y emprendedores, que lo que antes se consideraba un problema individual, en esta actualidad es una forma normal de vida.
Todos los seres humanos tenemos -en mayor o menor grado- algo de paranoicos, narcisistas, histéricos u obsesivos. Cada individuo es una mezcla única de cualidades que configuran ese «algo» singular y casi seguramente irrepetible que constituyen las diferencias personales.
Ahora bien, cuando alguno de esos rasgos se exagera se hace intolerable para los demás o para el individuo; ya hay síntomas de que algo no funciona bien en los intrincados parajes de la mente humana. Con información de PRODUCTO LIGHT es una publicación del Grupo Editorial Producto, mail:[email protected].
En este sentido y narcisistamente se puede considerar que las actuales generaciones de nuestra sociedad, muestran manifestaciones colectivas que describen dichas actitudes y conductas, veamos un ejemplo.
El hermosillense de la primera década del siglo XXI es un ser lleno de vigor, de vitalidad, con una excelente voluntad colectiva convergente y una aspiración generalizada de dominar todo y a todos.
El orgullo, la agresividad y la falta de compasión pueden ser las tres características principales del hermosillense de esta década; para él los demás seres son sólo comparsas de su entorno, que deben acatar sus anhelos y deseos.
Por eso, los demás que no sean hermosillenses (y aquel que lo sea es menos que uno), no deben estorbar el camino por las aceras y avenidas, no les corresponde estar delante de su presencia si no es para recibir órdenes, ni deben afear el lugar donde uno se encuentre.
El hermosillense de la primera década, es integrado por un conjunto de seres con círculo propio, como en un mundo aparte; con singular preferencia hacia la belleza física más que espiritual; hacía la valentía, con tal fuerza para ser tiránico e imperativo que no se anda con parsimonias ni delicadezas.
El alcohol, los violentos choques de carros por las avenidas, el insulto y agresión a los que son “menos” e “inferiores” a uno, recuerde el 20 a 9 de naranjeros contra mayos; la discriminación permanente a los que hablan diferentes al sonorense, son signos claramente estimulados en los principales medios de comunicación de la radio, la prensa y la televisión; tal vez consciente o de manera “normal” en el actuar de los conductores y escritores de notas y editoriales.
Sólo es cuestión de encender una radio o televisión, leer cualquier periódico o abrir una pagina on lines sonorense hermosillense para observar al hermosillense de la primera década del siglo XXI; por supuesto que en dichos medios por lo general uno se encontrara con las declaraciones y actitudes que la reafirman.
Así que, antes de pretender catalogar a una persona como narcisista o discriminadora o competitiva en esta era de economía global; sobre el tema de los complejos que de por si es complejo, es bien importante aclarar que desde el punto de vista psicológico es casi imposible hablar de personas totalmente «normales» o «sanas». Sin lugar a dudas empezando en primer término, antes que nadie y después de todos por el signatario.