«A diferencia de las antiguas tarjetas de cajero automático, las tarjetas de débito también pueden ser utilizadas para pagar consumos y compras en los establecimientos afiliados.
En este sentido, basta presentar la tarjeta y firmar un pagaré para que el dinero sea, instantáneamente, descontado de nuestro saldo.
Al utilizar una tarjeta de crédito, la gente puede pagar todos sus consumo en un plazo que va entre 10 y 50 días, obteniendo de esta manera financiamiento gratuito. ¿Por qué entonces la tarjeta de débito es preferida en la mayoría de las ocasiones?
En muchos países de latinoamérica – como en México en 1994 – la respuesta podría ser sencilla: a raíz de varias crisis nacionales, muchas tarjetas de crédito fueron canceladas por falta de pago, y quienes las conservaron han tenido miedo de usarlas.
Sin embargo, esto no es del todo cierto ya que el fenómeno se da a escala mundial. La mayoría de la gente suele preferir el débito por razones psicológicas más que financieras: la paz interior que causa no tener deudas.
Es decir, se trata del sentimiento de las personas acerca de su propio dinero, de pagar con lo que hoy tienen”. Con información y texto de El Economista Vía EFE, publicado por http://www.terra.com/finanzas/articulo/html/fin923.htm
Diez puntos para el uso de tarjetas de débito. En nuestro país, 33.1 millones de personas, es decir, el 74% de la Población Económicamente Activa utiliza la tarjeta de débito como medio de pago, según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
El promedio diario de operaciones con la tarjeta de débito, en este año, es de 4.1 millones; 80% mediante cajeros automáticos y 20% en establecimientos; es decir, una proporción de 4 a 1.
La dependencia observa que, de cada cien operaciones que se realizan para retirar efectivo, 95% son con tarjeta de débito y 5% con la de crédito.
Desde que dicho instrumento financiero fue aceptado, no sólo como un medio de disposición de efectivo en los cajeros automáticos, sino también por las empresas comerciales y de servicios, a partir de 1997 su crecimiento “fue vertiginoso” y se pudo promover mejor su uso para el pago de las nóminas de las empresas.
La Comisión asegura que en tan sólo cuatro años se incrementó el número de tarjetas al pasar de 14.1 millones a 29.8 millones.
Desde esa fecha, la expedición de tarjetas de débito ha tenido una tasa de crecimiento promedio anual de 2%, considerándose ahora –según Condusef- como un producto en proceso de maduración: crece en la medida en que se incorporan personas a la vida activa o se bancarizan regiones hasta ahora poco atendidas.
El decálogo. El aumento de operaciones, uso y emisión de estos plásticos, ha motivado a la Condusef a formular diez máximas para usarla adecuadamente a diez años de que fue aceptada en el mercado como un medio generalizado de pago:
• Cuídala porque es tu dinero.
• Es tu salario o ingreso, no es crédito.
• Realiza tus compras con ella para cargar menos efectivo.
• Compara y elige qué banco te cobra menos comisiones.
• Lleva un registro de tus compras.
• Conoce cuántos retiros puedes hacer sin comisión.
• Procura usar los cajeros automáticos del banco que expidió tu tarjeta.
• Memoriza el Número de Identificación Personal (NIP) y no lo des a conocer.
• En caso de robo o extravío, repórtala de inmediato a tu banco.
• Revisa tu estado de cuenta y verifica plazos para aclaración
Ventajas del plástico. El uso de la tarjeta de débito permite avanzar en la modernización del sistema de pagos, reduce costos, amplía los servicios financieros, brinda mayor seguridad y facilidad a los usuarios, a las empresas y a los bancos, afirma Condusef.
Pero sobre todo, también es de gran significación para la economía del país, ya que, actualmente, el importe de las operaciones que realizan los usuarios equivalen a un billón 500 mil millones de pesos al año, es decir, el equivalente al 15.4% del Producto Interno Bruto (PIB).
En el mercado circulan más de 33.1 millones de plásticos de 144 marcas distintas que respaldan 22 bancos comerciales, para productos asociados con la tarjeta de débito, como: nómina, cuentas de depósito con chequera, sin chequera o cuentas de ahorro. A éstas habría que agregar las que ahora han comenzado a otorgar a sus socios o ahorradores algunas entidades de ahorro y crédito popular, ya autorizadas.
La Comisión calcula que en este año, el promedio de cada operación de tarjetas de débito es de mil 211 pesos en los cajeros automáticos, y de 504 en los establecimientos donde son aceptadas por contar con terminales punto de venta; de lo que se infiere que la gente todavía tiene una elevada preferencia por el efectivo y no usa eficientemente su tarjeta.
La dependencia explica que ello se debe, en gran medida, a que no ha habido suficientes establecimientos que reciban tarjetas de débito, como farmacias, tiendas de abarrotes, cines, fondas, consultorios, entre otros; y, además, que hasta el 2005 el crecimiento de las terminales punto de venta fue relativamente moderado (15.6% promedio anual).
También destaca que en estos dos últimos años su crecimiento ha sido de 47.5%, debido a varios factores: hay una mayor cultura en el uso de la tarjeta de débito, 15 bancos constituyeron el Fideicomiso para la Infraestructura de los Medios de Pago Electrónicos en el 2003, se crearon promociones especiales con “Boletazo” y el promueve el programa “Pide tu terminal” por sólo 90 pesos al mes.
El uso más extendido de las terminales en los establecimientos ya permite observar un sesgo positivo en el incremento en las compras directas con la tarjeta de débito, que pasó de 149 millones de operaciones en 2004 a 269 millones apenas el año pasado y para 2007 se estima se alcanzará un volumen de 330 millones. Con información de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros- Condusef-, http://www.condusef.gob.mx/ publicada en www.eluniversal.com.mx