Con esta fecha se publica la colaboración número 300 en periodistadigital.com y en periodistalatino.com de «Hermosillo»; razón por la cual se insertan algunas efemérides
Día de los Reyes Magos Epifanía – Santoral cristiano. El 6 de enero es el sexto día del año del calendario gregoriano. Quedan 359 días para finalizar el año, 360 en año bisiesto.
1838. Samuel Morse da a conocer el lenguaje telegráfico que lleva su nombre.
El 6 de enero de 1932 Alfonso Caso descubre en la Tumba 7 el tesoro más importante de la arqueología mexicana en Monte Alban, Oaxaca.
La independencia de México. La ocupación francesa de España, a principios del siglo XIX, sirvió como pretexto a los afanes independentistas de los criollos novohispanos. Luego de la fallida experiencia de la Junta de México (1808), la conspiración de Querétaro finalmente desataría la revolución de Independencia de México. En la conspiración participaba el cura Miguel Hidalgo, que daría el llamado a la insurrección en el pueblo de Dolores (Guanajuato) el 16 de septiembre de 1810. Iniciando con tempranas victorias (Guanajuato, Valladolid y Cerro de las Cruces).
Para este tiempo, la revolución se había hecho fuerte en el sur de la intendencia de México. Destaca la campaña del cura y Generalísimo José María Morelos y Pavón, que recibió de Hidalgo la orden directa de encabezar la revolución en la Sierra Madre del Sur. Tras romper el sitio de Cuautla, Morelos convocó al primer congreso americano en 1813 en Chilpancingo, que promulgó la Constitución de Apatzingán un año más tarde, sobre la base del documento titulado Sentimientos de la Nación de Morelos. La necesidad de proteger al Congreso, y las contradicciones entre éste y el Siervo de la Nación minaron la capacidad bélica del ejército insurgente.
6 de Enero La Epifanía del Señor o La visita de los Reyes Magos. Epifanía significa: manifestación o presentación en público. Se llama así esta fiesta porque en ella se recuerda como Jesús se manifestó ante los Magos para ser adorado. Esta fiesta se celebra el 6 de enero en la Iglesia Católica desde el año 400.
La adoración de los Magos al Niño Jesús la narra el evangelio de San Mateo en el Capítulo 2, y es una de las narraciones más bellas de la S. Biblia.
Magos: llamaban en Oriente a ciertos sabios que se dedicaban a estudiar los astros y a profundizar en ciencias religiosas, y se les consideraba como personas de gran santidad y sabiduría, que empleaban su vida en la búsqueda de la verdad.
El evangelio no dice cuántos eran pero el Papa San León dice que probablemente eran tres. Y esto lo deduce de los tres regalos que le trajeron. La tradición les ha dado los nombres de Gaspar, Melchor y Baltasar.
Venían de Oriente: Los países de oriente de Israel eran: Arabia, Persia (o Irán) y Asiria o Babilonia (Irak). Muchos creen que probablemente eran persas, porque las gentes de ese país eran muy religiosas.
Se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Tuvieron que averiguar en Jerusalén porque al llegar a esa ciudad desapareció la estrella que los venía guiando
Pues vimos su estrella en Oriente. El profeta Balaam había anunciado: «Hacia Israel avanzará una estrella, y es que un nuevo reinado aparecerá en Israel» (Números 24,17) Suetonio y Tácito y otros historiadores que narran hechos del siglo primero, cuentan que había en Oriente una creencia muy extendida de que de Palestina iba a salir uno que gobernaría al mundo entero. Aquellos hombres vieron una estrella nueva y desconocida y la fueron siguiendo hasta llegar a Jerusalén. Estaban convencidos de que ella los guiaría hasta el sitio donde había nacido el nuevo rey que iba a gobernar al pueblo creyente.
Y hemos venido a adorarle: No vienen por curiosidad ni por interés, sino a adorarlo como a Dios. Es un viaje de fe el que han hecho estos hombres. Se llama peregrinación a un viaje para ir a rezar y a adorar. El viaje de estos magos fue una verdadera peregrinación.
Herodes era un rey sumamente desconfiado y mataba sin más ni más a toda persona que a él le pareciera que le podía quitar el puesto de rey. Así mató a su esposa Mariamme, a su madre Alejandra y a su hijo Anipater y a sus dos nietos Alejandro y Aristóbulo. César Augusto decía por burla que mejor ser Cerdo de Herodes (cerdo se dice «Hus») que ser hijo de Herodes (hijo se dice «Huios»).
Así que en casa de Herodes era más seguro ser «Hus» (cerdo) que «Huios» (hijo) porque a los cerdos no los mandaba matar, pero a los hijos sí.
Herodes se llenó de afán al saber que había nacido un niño que iba a ser rey. Y tuvo miedo de que le pudiera quitar a él su alto puesto. Jerusalén también se llenó de emoción por dos causas: por miedo a las medidas de crueldad que Herodes podría tomar contra todos los niños recién nacidos, y por la esperanza de que ahora sí hubiera llegado el tiempo de tener un rey que les concediera la libertad y el mando.
Convocó a los Sumos Sacerdotes y a los escribas y les averiguó el sitio donde debía nacer Cristo. Ellos eran los que más conocían la Biblia y podían darle la respuesta precisa. Y así lo hicieron.
Ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta: «Y tú Belén de Judá no eres el pueblo menor entre los principales, porque de ti nacerá el caudillo que será pastor de mi pueblo Israel» (Miq. 5,1).
Le estaban citando el capítulo 5 del profeta Miqueas.
Herodes llamó a los magos y les averiguó el tiempo de la aparición de la estrella.
Quería saber desde qué edad debía mandar matar los niños. Todos los que hubieran nacido en los años cercanos a la aparición de la estrella.
Al salir de Jerusalén vieron otra vez la estrella y se llenaron de alegría y ella los guió y se detuvo encima del sitio donde estaba el Niño.
Entraron en la casa y encontraron al Niño con su madre María y arrodillándose lo adoraron. Entraron en la casa: O sea que Jesús, María y José ya no estaban en la cueva sino que ya habían conseguido una casita en arriendo para vivir en Belén.
Abriendo sus cofres le ofrecieron oro, incienso y mirra.
Oro: es lo que se llevaba de regalo al primer mandatario de la nación. Jesús es rey.
Incienso: se le llevaba de regalo a los dioses en sus templos. Jesús es Dios. Hijo Único del Único Dios.
Mirra: es un ungüento muy costoso. Se empleaba mucho para evitar que los cuerpos se pudrieran en el sepulcro. El cuerpo de Jesús no se pudrirá en el sepulcro, sino que resucitará glorioso.
Oro, incienso y mirra: La Iglesia Católica siempre ha visto figurados en estos tres regalos, los tres obsequios que nosotros debemos ofrecer siempre a Jesucristo: Oro, nuestras ayudas económicas al culto y para los pobres. Incienso: nuestra oración. Mirra (amarga) nuestros sacrificios.
Señor Jesús: que a imitación de los Magos de Oriente vayamos también nosotros frecuentemente a adorarte en tu Casa que es el Templo y no vayamos jamás con las manos vacías. Que te llevemos el oro de nuestras ofrendas, el incienso de nuestra oración fervorosa, y la mirra de los sacrificios que hacemos para permanecer fieles a Ti, y que te encontremos siempre junto a tu Madre Santísima María, a quien queremos honrar y venerar siempre como Madre Tuya y Madre nuestra. Amén. Con información y texto de http://www.churchforum.org.mx/santoral/Enero/0601.htm