Que a un ministro en ejercicio lo pillen aceptando para el partido del que es secretario general un ‘convoluto’ -o su metáfora condón de deudas- de más de mil millones de las antiguas pelas, y que siga siendo ministro un minuto después de publicado, da la exacta medida de la gobernación de Zapatero. De su impoluta trasparencia, ya que al fin se ha sabido todo. Y de su inmarcesible decencia y sentido de la responsabilidad, pues se ha encontrado de inmediato a los culpables: la COPE, El Mundo, el demonio y la carne, que es débil, incluso la asténica y blanquizoide de Montilla.
Y además, sin duda, fue la Conferencia Episcopal mesetaria la que convocó al Demonio para que pusiera en contacto a la Caixa con Montilla; para que Montilla amontillase a Mayte Costa al frente de la Defensa de la Competencia, o sea, al frente de la Defensa de la Caixa, Visca el Barça; para subir el gas en modo astronómico y neutral a favor de la empresa común; y para que, ante los recursos de Endesa, Luzbel le hiciera ver que la luz es más bel si los beneficios marchan a Cataluña, donde reinan el progresismo y el PSC. Con la bendición de Europa, la raptada.
Pero no es Montilla. Es Zapatero. No vive en Babia (León): es que disfruta vendiendo España.Por fin ha hecho algo en la vida.