Más unidos que nunca

Empiezo a pensar que, en efecto, estamos un hombre providencial, un altísimo creador que no se nos había mostrado al completo hasta hace unos días, cuando en un hotel madrileño, rodeado y celebrado por los poderosos y los mensajeros que pueblan la Corte, expelió el siguiente mensaje: “Estamos más unidos que nunca”.

Y no se refería a su relación pasional con ERC y Batasuna y el BNG y la Chunta y EA y Nafarroa bai-bai y CiU y Coalición Canaria, y todos los que puedan irse sumando a esta hermosa explosión cantonal que no ha hecho más que comenzar. Se refería a España. Lo que dijo es que los españoles estamos más unidos que nunca. Hoy mismo lo ha vuelto a repetir en Valencia.

ZP será, sin duda, reconocido por la Historia como un gran narrador, un inventor de ficciones a la altura de Tolkien, de Lewis, de Rabelais. Cree, como no habíamos conocido a nadie hasta ahora, en el poder demiúrgico de la palabra, en su capacidad mágica para convocar a la realidad a partir de su acuñación literaria. Contrariamente a lo que creía Miguel Espinosa, que la palabra revelaba, que era el arma del vidente que nos ofrecía la verdad oculta bajo el engaño de las apariencias, Zapatero piensa que es la palabra la que construye el mundo, la que lo sustituye hasta ocultar toda huella de horror, dolor y miseria. No se trata de acabar con la estupidez y la injusticia, sino de esconderlas. Él no ha venido para mejorar la sociedad, sino para decir que la mejora, para suplantarla por una mentira ennoblecedora que nos convenza de estar viviendo esa época de oro de nuestra democracia que el futuro relatará en páginas gloriosas si encuentra un narrador a su altura.

Siempre echaremos de menos a Miguel, pero es en estos momentos, cuando con ZP regresan algunas de las cosas que recordamos del franquismo, el afán de silenciar a los disidentes y la invención del mundo, cuando imaginamos lo que habría sido capaz de escribir sobre este Pangloss cínico, este político fabulador e imaginativo hasta la más absoluta indecencia.

Una “Escuela de mandarines” para él solo es lo que está reclamando Zapatero. Mientras los nazis catalanes van a imponer por ley el monolingüismo y han desatado una auténtica persecución del español, hasta inspeccionar en qué lengua hablan los médicos con sus pacientes, prohibir a los profesores hablar en castellano incluso en los pasillos y con los padres, o lanzar insultos y amenazas de exterminio contra los disidentes desde la prensa catalanista; mientras Batasuna se descojona de todos diciendo que el signo de ETA es el de las farmacias, los empresarios reciben cada vez más cartas mafiosas, y el independentismo, reconocido y alentado por ZP, se ve cada día más cerca de la victoria; mientras los nacionalistas gallegos ya andan por los suevos, y los valencianos piden equipararse en todo, y en Asturies reclaman la oficialidad de l’asturianu, y en Barbate (Cádiz) se aprueban mociones exigiendo el reconocimiento nacional de Andalucía, y en Cartagena se pide otra vez la provincia (qué poco es pedir una provincia cuando todos los demás andamos pidiendo naciones, y encima se les critica, odo); cuando ha conseguido enfrentar a murcianos, almerienses y valencianos con manchegos y catalanes por el agua; cuando los navarros empiezan a sentir en peligro su autonomía ante los embates de la ‘territorialidad’ del nacionalismo vasco; cuando ha logrado cabrear a los católicos y a los fumadores, desalentar a los docentes, revolver a los militares, despreciar a sus paisanos salmantinos, dándole al nazismo catalán un triunfo más que simbólico sobre ‘Castella’; cuando sus propios gallos (aunque al final se quedan siempre en gallinitas) socialistas han manifestado su malestar y preocupación; cuando ha expulsado en la práctica del socialismo vasco a su mejor gente: Gotzone Mora, Rosa Díez, Nicolás Redondo, por no hablar de Ernesto Ladrón de Guevara, que fue de los primeros en irse; cuando la delincuencia galopante de las bandas extranjeras que campan a su antojo está haciendo crecer la xenofobia y el racismo de ida y vuelta; cuando los nacionalistas catalanes hacen boicots variados a los productos españoles, y el resto de los españoles a los catalanes; cuando ha roto hipócritamente el Pacto Antiterrorista, traicionado la Ley de Partidos, aceptado el “Pacte del Tinell” que excluía explícitamente al PP de cualquier contacto o acuerdo, llevando la vida política a un enconamiento irreversible y desdichado; cuando, en fin, ha llegado a desenterrar nuestros peores fantasmas, los de la Guerra Civil, los de las dos Españas otra vez, ignorando y deslegitimando la Transición y el pacto constitucional, va y suelta que estamos más unidos que nunca. Y se pone un ocho y medio de nota, el payo.

Pero si teníamos alguna duda sobre su natural desenvuelto, la disipó inmediatamente después al afirmar, hablando de la OPA de Gas Natural sobre Endesa, que lo mejor para España es una compañía energética tan grande que no tenga competencia posible, que pueda aplastar a los consumidores ex-ciudadanos, ejercer impunemente su monopolio. Eso debe de ser, ahora, el socialismo y la unidad: ceder el IRPF a las regiones más pobladas y ricas, y poner en manos del nacionalismo catalán el control en la práctica de los recursos energéticos de todos los españoles.

Si la OPA sale adelante, y su voluntad desvergonzada es que lo haga, el tripartito, gracias al Estatut, controlará todavía más la Caixa, y, con la Caixa, el petróleo (Repsol), el gas y la electricidad (Gas Natural-Endesa), y el agua, sí el agua, a través de Aguas de Barcelona, Agbar, que se ha extendido con filiales por toda España. Incluyendo, para mayor coña, a los principales municipios murcianos, en manos del mismo PP que luego dice oponerse al expansionismo nacionalista y a los que los dejaron sin trasvase.

Ahora, cuando empiecen a llegar los primeros recibos del año, cuando veamos los subidones en las facturas del gas, la luz, el agua, los transportes y la bombona de butano, entenderemos plenamente el ‘problema de la financiación’ y eso que Zapatero llama su ‘patriotismo social’: beneficios sin cuento para sus ‘socis’ del nacionalismo chantajista. Más unidos que nunca. En el botín.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído