Catalania

Gas Natural actúa ya en España como si le perteneciera. La semana pasada supimos que su nueva central de ciclo combinado de Escombreras (Cartagena) había comenzado sus actividades, salvajemente contaminantes, sin siquiera haber solicitado las pertinentes licencias a la Comunidad Autónoma ni al Ayuntamiento de Cartagena, con la sola autorización del Ministerio de Industria de su amigo Montilla. Y para que se sepa, a pesar de la propaganda del Imperio, aquí los ayuntamientos socialistas construyen más que los populares. Como en Andalucía. Sírvanos como metáfora de la España que viene. Esto es lo que publiqué hace unos días sobre el asunto.

Mientras Gas Natural se chotea de la Región de Murcia, de sus instituciones y su legalidad, instalando en nuestro territorio lo que le sale de los cojones porque se sabe protegida por el camarada Montilla, nuestra clase política se pelea por ver quién construye más dúplex. En primera línea de green, claro, dispuestos a practicar el putting desde el salón de la casa, incluso desde el sofá mismo de ikea, mientras le hacemos un birdie al cabronazo del vecino que se ha comprado un off-road de 4-way-drive para presumir. Antes lo odiábamos porque manejaba con destreza la rasera y le salían mejor las migas, y ahora lo que maneja como nadie es el put. Hemos pasado de puteros a putineros. Y que me perdone la agente que acaba de nombrar el Ayuntamiento de Murcia (del PP, que es que se están centrando) para vigilar el lenguaje sexista y el “impacto de género”: llegará, como para el tabaco, el día que en que tengamos que irnos al váter a decir ‘joel, coño’. Lo de ‘pijo’ será ya de cárcel.

En las pedanías altas de Lorca, en los campos de Jumilla, en mi Archivel, los viejos jubilados ya no se sentarán en los bancos a liar cañamo y esperar una muerte dulce y amarilla. Los pondrán como adornos en los verdes campos del Edén (golf resort) y lo que verán pasar serán los cochecitos cargados de ejecutivos y de ingleses hacia el hoyo dieciocho.

Mientras, en los secarrales ecosocialistas y populares de Campos del Río, de Albudeite, de Fortuna, de Fuente Álamo, el desierto se habrá convertido, gracias a las aguas desaladas a precio de oro con energía catalana, en un mar de verdura, un paraíso recortable y nutricio que podremos mirar asomados a “los muros de la patria mía/, si un tiempo fuertes, hoy desvencijados”, que dijo don Francisco de Quevedo viendo a la España imperial irse a tomar por saco.

En el futuro, a los Países Catalanes genuinos, que llegarán hasta Guardamar, como fue siempre, se les irá añadiendo Catalania, una gran Urbanización Republicana Socialista Sostenible que el Gobierno central, presidido por el gran José Montilla, habrá construido con capital de las caixas, y a la que Gas Natural y de Vichy, propiedad de las mismas caixas y presidida por Josep Montilla, ectoplasma cuatribarrado y lingüísticamente inmersionado del primero, le suministrará toda la energía necesaria para que sus beneficios –las plusvalías, que decía la izquierda prezapatera- vayan a la Catalunya verdadera, que así seguirá siendo rica, riquísima, y, sobre todo, más rica que los demás.

En Escombreras habrá tal concentración de petróleo, gas y desvergüenza, que el día que a alguien le suba la fiebre por las cercanías, o pase una pareja con calentón, tendremos una nueva Hiroshima, y una preciosa nube tóxica de disseny dará un toque negro elegantísimo a los miles de kilómetros de verdor residencial y progresista. A cambio, no cobramos nada. No piden ni permiso de apertura. Seguramente se han enterado de que aquí son ilegales hasta las casas de los concejales, como se le ha decubierto al portavoz socialista del Ayuntamiento de Murcia.

Y el IVA, a Barcelona. Que la política para expulsar a la lengua española de la vida pública (y de la privada, si se dejan) es muy costosa: hay que comprar a muchísima gente, empezando por todos los medios de comunicación, y un país subvencionado sale por un ojo. La culpa es de Castilla (y de la Murcia de Belluga) por haber apoyado a Felipe V. Y a Felipe IV. Así que, pensándolo bien, no queremos más Felipes. Urdangarín, conde de Barcelona. Y Cristina de Borbón, tan catalana, en el papel de doña Petronila. ¡Qué mejor que una reina empleada de la Caixa! Reyes propios, leñe, que lo pongan en el Estatut. O mejor: Maragall, presidente de la República. Y Llamazares, de palmero. De don Tancredo. Mira que le va bien hacer de Tancredo republicano: mentón arriba, mirada altiva, tonto sin iva.

Y mientras, aquí, sin enterarnos. ¿Alguien ha oído a alguno de nuestros padres de la patrie hablar sobre cómo podemos evitar que nos dejen hasta sin los huesos de las olivas? ¿Vamos a constituirnos en fotocopia catalina o intentaremos obtener la independencia de España para unirnos sólo a los que quieran seguir unidos: una sanidad, una educación, una gripe aviar, unas leyes comunes, una Hacienda que distribuya la riqueza, aunque sea poca, para los que quedemos? ¿Saben que el PSOE -¡qué progresista/o!- ha pactado con los nacionalistas de CiU y del PSC que una vez que hayan conseguido el superávit fiscal que perseguían, entonces se reunirán “con el Estado”, de igual a igual, a ver lo que les sobra, en plan limosna? No se sabe si la Comisión paritaria estará presididida por Pepe Rubianes.

¿Se han planteado en el Partido Socialista de la Región de Murcia, ya puestos, convertirse en un partido ‘hermano’ (¿o es ‘enmano’?) como el PSC, y hacerle chantaje al ilustre Zapatero, ese hombre íntegro incapaz de dejarse chantajear por afán de poder, a ver si nos manda, ya que agua no, algunas zapatillas de ésas de la Trujillo? Claro que el PSRM está muy ocupado separándose de sí mismo.

Gente lista que ‘semos’, sí señor. Y del Barça. Tenemos casi una bomba atómica junto a Cartagena y no les vamos a cobrar ni el IVA, que se lo ha dado Zapatero. También les ha dado casi todos los aeropuertos, que los necesitan para ponerlo todo en catalán y que los turistas sepan, nada más poner el pie en suelo ex-pañol, que “Catalonia is not Spain”.Y dicen los pensadores de la izquierda plural que España no se rompe, que es una mentira concebida por Rajoy para crispar al noble ZP. Razón que llevan. España no se rompe, la regalan. Spain is Catalania. Somos gilipollas, pero nos damos cuenta, no se vayan a creer.

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