Dos equipos españoles, Málaga y Madrid, clasificados para la Liga de Campeones

Con la clasificación del Málaga CF, que se unía a la del Real Madrid de la pasada semana, dos equipos españoles han alcanzado los cuartos de final de la Liga de Campeones. España confirma así, sin olvidar a los dos representantes alemanes, su hegemonía en el fútbol europeo y mundial. Junto a españoles y alemanes, se han clasificado también un equipo francés, el PSG [pesejé, por favor]; uno italiano, la Juventus de Turín; uno turco, el Galatasaray; y el FC Barcelona, representante de Catalunya, nuevo “sujeto de soberanía” en Europa tras la autoproclamación que tuvo lugar en el Parlamento de la antigua región española el pasado día 23 de enero.

La declaración separatista fue confirmada esta misma semana, a instancias del Partido Socialista Catalán (antaño Obrero Español),con la autorización autoconminatoria (en Catalunya todo es auto, ombligo, endogamia) a la Presidencia de la Generalidad para que negocie con España la independencia del nuevo sujeto soberano. Decir que se es partidario de la soberanía (pues sólo las naciones soberanas pueden tener “derecho a decidir”), para luego decidir quedarse a vivir con otra soberanía, es un lío y una gilipollez que sólo puede explicarse en los socialistas catalanes, que ya han dado sobradas muestras en el pasado de su inteligencia como criaturas zapateras.

Viene esto a cuento de que la pasada madrugada, en el conocido programa Punto Pelota, el periodista catalán Joaquim Domènech i Puigbó, perfecto exponente de los treinta años que aún no ha cumplido de adoctrinamiento nacionalista, se negaba a aceptar que hubieran sido tres los representantes españoles clasificados para la Championlí, en el inglés achinado que usamos por aquí (no diré España). Eso hubiera supuesto la españolidad de su Barça. Para él, lo único que unía a los tres equipos era su inclusión en la Liga BBVA. Ni siquiera en la Liga española, palabra, español/a, que en todo momento se negó a utilizar, sin duda porque simboliza la opresión a que viene estando sometido su equipo, autooprimido, claro, pues es el que controla federaciones y arbitrajes: “¿Qué más quieres que te dé, Sandro?”.

No cabe mejor definición del separatismo catalán, de su génesis y sus expectativas, que lo que revela esta historieta: antes del BBVA que de España. Su patria es un banco. Y si es vasco, de los primos, mejor. Aunque en el futuro, ya próximo, jugarán la Liga Catalunyabanc, entidad reflotada con dinero español, por supuesto. Que previamente les habremos robado. Faltaría.

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