El comunismo-basura

El Partido Comunista de España fue una cosa muy seria. A los jóvenes, a quienes bajo la especie de la “memoria histórica” se les está contando una burda leyenda (protagonizada por aquellos a los que jamás se les vio en manifestación alguna), alguien deberá explicarles que a Franco se le opuso muy poca gente. Por eso Franco se murió en capítulos controlados por los suyos y no por sublevación alguna. Sin embargo, los pocos que se movilizaron lo hicieron, lo hicimos, bajo control y estrategia del PCE. Ser comunista o estar con los comunistas era el modo en que creíamos estar luchando por la democracia. Y la democracia era la libertad y la igualdad. El PCE debió haberse disuelto poco después. En el momento en que comprobamos que el socialismo real, o sea, el de verdad, el único, no había sido ni era otra cosa que la más formidable tiranía, la maquinaria de miseria y horror más poderosa que hubiera conocido la Humanidad. En la URSS, en China, en Camboya, en Corea del Norte, en Cuba, en toda la Europa sometida a los tanques rusos y donde quiera que se hubo implantado. Después del Muro y sus crímenes confirmados, nadie habría debido arrastrar la memoria de aquellos comunistas españoles que lucharon contra la dictadura, hasta convertir al Partido en lo que es hoy: un cómplice idiotizado del nazional-caciquismo. Haber pasado de perseguir la emancipación universal, a defender que el destino de todos lo decidan unos pocos. La vuelta al feudalismo, donde sólo los señores decidían la suerte de sus siervos, de sus esclavos. Los señores son hoy los catalanes, los amos del mercado, que son los que pueden votar, según esta Izquierda Unida de vergüenza; y los siervos, el resto de españoles, los que no tenemos derecho a decidir.

Podemos proponer un nuevo modelo de Divorcio IUnido, el modelo musulmán, que tanto les gusta, aquel en el que sólo uno, el hombre, decide si se queda o se va; y el otro, la mujer, se aguanta con lo que le toca. Los catalanes pueden decidir irse. Salvo que Rajoy los ahogue con las paletadas de millones que ya ha empezado a echarles. Pero de darse el caso, nadie va a mover un músculo para impedirlo. No se inquieten los camisas ‘negres’. Al contrario, habrá millones de españoles felices ese día. Como las mujeres que se liberan de quien las insulta y humilla. Pero lo que no pueden decidir es quedarse sin preguntarnos a los demás si queremos que se queden. Eso sí sería para abandonar un país que habría entregado hasta el último resto de su dignidad. Incluso de su ‘dignidaZ’, si les queda alguna. Sobre todo, cuando la razón del divorcio es que el que dice que gana más, ya no quiere compartir su supuesta riqueza. No puede haber una motivación más miserablemente burguesa. Esto es lo que apoyan los que aún se llaman a sí mismos comunistas. ¡Por San Marx y San Engels! Y es que IU se ha vuelto hoy una simple factoría para el blanqueo de malas conciencias burguesas. Un confesonario para progres con fondos de inversión, una coartada para EREs. Alguien debería haberles impedido hacer del comunismo esta basura.

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