Susana Díaz y los embustes del siglo XXI

Luego me llevó a ver Godspell o Gospel. Enfermera y señora era nueve años mayor que yo, pero recorrimos juntos esa distancia en una sola noche. Ir al teatro y pasear luego por Madrid era sellar la memoria, ligar a su recuerdo aquella desazón que sembraría para siempre en mi vida. Gospel era un musical sobre Jesús, pero mucho más ligero y menos grandilocuente que el Jesucristo Superstar institucionalmente hippie que vino luego. Eran intentos de recuperación del cristianismo para los rockeros ácratas o neomarxistas que éramos entonces, tiempo de curas con guitarra. Siempre me gustó más aquel Gospel que suponía el inicio en España de los montajes musicales al estilo sajón.Y en él había una canción que anunciaba la llegada de la era de Acuario. El siglo nuevo, el XXI. Con él vendrían la armonía universal, la paz y la concreción final de todos los ideales de verdad y decencia de aquella generación de la esperanza.

Al parecer, esta misma semana ha tenido lugar, en el Parlamento andaluz, el primer discurso del siglo XXI. Pero el Mesías no era el Verbo nuevo, sino una ‘aparatchik’ de toda la vida, Susana Díaz, una burócrata del Partido. De cualquier Partido. Y lo que inauguró no fue la Era de Acuario, sino la continuidad de la Era eterna del Cinismo. Su impudicia absoluta para clamar contra la corrupción viniendo de ella, habiendo albergado en el Gobierno del que formaba parte la mayor operación de saqueo de los fondos públicos que se ha conocido en la democracia. No es la única muestra. Está el PP de San Pedro negando a Bárcenas. Y los miembros del COI prometiendo votar a todo el mundo. Y los nacionalistas catalanes hablando de sentimientos para exigir más pasta. O el nuevo entrenador del dream team del cinismo por excelencia, ese Barça que critica el fichaje de Bale cuando ellos llevan haciendo lo mismo desde que tengo uso de razón.El Barça de los valores que nos han estado vendiendo estos años y que echa a la basura a sus mercenarios (Abidal, Pete Mickeal) cuando ya no le sirven. Son gentes de mármol. Cínicos, indecentes, hipócritas “los inmorales nos han igualao”, como dice el tango. El siglo XXI sigue al XX.

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