El burlador del Tenorio y convidado en la Tierra

Son días de representación de Don Juan Tenorio, he aquí en su homenaje el inicio de un Don Juan Tenorio cómico que he publicado este año…
.
 
.
EL BURLADOR DEL TENORIO Y CONVIDADO EN LA TIERRA O LA NUEVA VENGANZA DE DON MENDO
 
Acto primero
Libertinaje y escándalo
 
Intervienen: DON JUAN TENORIO, presidente del Gobierno en el poder, que viene enmascarado y se encuentra en la cafetería del Congreso de los Diputados, el VICEPRESIDENTE, un CAMARERO de la cafetería, la sombra de DON MENDO, que primero no dice nada y luego pronuncia un monólogo de mucha enjundia, otros POLÍTICOS enmascarados, CAMAREROS que sirven bebidas y canapés a los comensales y PLUMILLAS de la prensa.
 
En ocasiones, también aparece ZEUS, el padre de los dioses, el cual, en los siguientes actos, tronará aún más a menudo.
 
Hay también juglares, juglaresas y bufones que regalan el oído de los enmascarados. Todo en un ambiente de gran animación y diversión.
 
Una puerta lateral comunica con otras dependencias del Congreso. Mesas, vasos, botellas y demás utensilios propios del lugar.
 
Escena I
 
DON JUAN, con antifaz, sentado a una mesa escribiendo. Y el VICEPRESIDENTE a un lado, esperando.
 
Don JUAN
 
(Un foco de luz ilumina más a don Juan que al resto de los personajes, y esa mayor iluminación persiste en tanto don Juan declama el primero de los soliloquios de esta obra, titulado “Monólogo de la jerarquía siempre triunfante o el eterno Retablo de la maravillas o el Traje Nuevo del Emperador tejido en nuestros días”)
 
¡Cuán pican estos mosquitos!
¡Tanta picazón me harta
y de la concentración me aparta,
pues me tienen ya muy fritos!
.
Los muy picantes chiquitos
que acometen mis carrillos
con su labia de cuchillos
y me los ponen bonitos.
 
¡Me han dicho no soy doctor
cuando tengo el doctorando
mejor que hecho copiando
y acabado, sí, señor!
 
(Vivaracho y bullebulle)
 
Y si se parece un poco
a otros que –dentro- evoco
es cuestión bien baladí;
pues, aunque yo no mentí,
puede parecerse un poco
a quien me copiara a mí.
 
(Crespo de ánimo e irritado de tono)
 
Esto no ha de quedar así;
pues si bien, como presidente,
paso olímpicamente
de cuanto dije yo ayer,
es que puedo prometer
lo que me venga en gana.
¡Tirarlo por la ventana
y lo más contrario hacer!
 
(Triunfal y victorioso)
 
Prometer y prometer,
y después de prometido
y de habérsela metido
hasta el propio corvejón,
¿quién no tendrá convicción
de que nada haber cumplido
una es cuestión tan corriente
que ya lo sabe la gente…
¡Que les habremos mentido!
 
Lo llamamos “compromiso”
pero no es comprometer.
 
(Niega repetidamente con la cabeza, moviéndola manifiestamente de lado a lado)
 
En realidad, en un “promiso”
de mucho y mal prometer.
 
(Aclaratorio y didáctico)
 
¡Lo que le diga el poder,
cuando le dé ese permiso
es, según claro os aviso,
que el lenguaje viene a ser…!
 
En verdad, el paraíso
tener yo este poderío
es muestra del señorío
que puedo en todo tener.
 
Que puedo a este verbo o nombre
decirle se cambie o alfombre
con que nunca pueda ser…
¡Y todos digan “amén”
a lo inventado recién!,
¡que nunca fuese y que no es!
 
Pero si yo lo he mandado, ¡tres pies
le verán a cualquier gato,
y todos querrán que yo un gran zapato
le regale a cada ciempiés!
 
(Muy molesto y enojado)
 
¡Pero a esto hoy se le ha unido
que me niegan ser doctor…!
¡Les publicaré el doctorando
y se la irán envainando
para que vayan optando
a tenerme por un genio!
 
Pues yo no gasto mi ingenio
en estarme así graduando
como termómetro malo,
¡si al agua no le doy palo!
 
Con las tesis que le mando
a colaborador copiar,
con una voz que le exhalo
¡y algún pequeño regalo
que le suelo regalar!
 
Esto es, sí, lo que yo hago,
y en ello causo yo estrago
en cuanto puedo estragar.
Soy don Juan, el más aciago
de lo actual presidencial.
 
Pero no lo hago tan mal
pues los servicios bien pago,
con dinero popular,
sin hacer de ello un amago
sino que recurro al halago
de quien no puedo comprar.
 
¡Mas… se lo puedo mandar!
¡Lo que no pueden llamar
a esto algo inmoral!,
¡sino algo tan natural
que lo hace éste y ése y aquél!
 
(Señala a los otros enmascarados que hay en la cafetería, picoteando de esto y de aquello, hablando de sus cosas animadamente y riendo de vez en cuando con sonoras carcajadas.

Todo el conjunto de comparsas de la función entran y salen del escenario a conveniencia del director de la obra: eso sí, en ocasiones salen dando vueltas sobre sí mismos y haciendo con los brazos la puerta giratoria, e  incluso lo gritan al salir: “¡Puerta giratoria va!, ¡ahí os quedáis, representantes comediantes que yo me voy a otro lugar del Estado, más discreto y mejor retribuido! ¡Vivan las puertas giratorias y el Estado inacabable!)

Continúa don Juan con este primer monólogo de las Maravillas o del Emperador, y persiste en mostrarse colérico y enojado)

 

¡Todo lo aguanta el papel

y ahora se van a enterar!

¡No dejaré ni un mosquito

que me picotee un poquito,

sino que yo le pique a él!

 

Escribiré en este papel

toda suerte de decretos,

de dictámenes completos

que votos a mí me den.

 

Y ya verás tú qué bien,

que arramblo todos los votos,

pues se sabe son devotos

del populismo a granel.

 

¡Gastemos y así endeudemos

a generación futura;

si mi bien me lo procura

qué me importa derrochemos…!

 

¡De gastar no pararemos

a un ritmo de gran locura…!

¡Gastemos y así endeudemos

a generación futura!

 

Vendamos y hagamos papel

de que nos jugamos la piel,

para crearnos devotos

que no vendan bien los votos

con promesas de papel.

 

Luego se tornen en hiel

en tomando posesión

de nuestro impar señorío,

¡y el más señorío, el mío,

que en devorar soy león

y que no fotografío

a aquel corderito mío

que se pone bravucón!

 

(Eufórico e imperial)

 

Y luego a seguir en el cargo

y olvidarme del encargo

que me lleguen a votar…

¡Esto sí que es gobernar!

 

¡Como me salga del mmmm… ito!

¡Que yo me toco la higa

con todo lo que les diga

y luego me toco el rrrrrrr…. ito!

 

Pues le pito bien al rico;

¡no le cobro los impuestos!,

¡la clase media, en los restos!,

¡a esa sí que sacrifico!,

y al pobre les cobro votos…

con deberes muy remotos.

 

A unos digo que defiendo

de los otros… A los ricos

de los pobres y a los pobres

de los ricos, Buenos chicos

 

ante todos nos hacemos

¡Es enorme y es tremendo

la labia que yo les meto,

cuando les beso el careto!

 

(El foco que alumbra más a don Juan que al resto de los personajes va pasando por luz de todos los colores del espectro parlamentario, para que ninguna fuerza política pueda darse por aludida, sino todas)

 

Y encima les juramento

o si acaso les prometo,

pero luego quedo quieto,

de los actos me sujeto,

¡cuanto que se ha prometido

es juramento mentido

todo en parte y en completo!

 

¡Yo les tengo por jumento

porque la verdad objeto

en cada tiempo y momento,

para crearme los puestos

que ya hay o que son dispuestos

que a acoplar adepto aplico!,

¡a eso más yo me dedico!

 

Y lo firma, ¡es bien notorio!,

presidente, Juan Tenorio.

 

(Don Juan cierra la carta. Fin del primer monólogo de la obra, también llamado, según se ha dicho, “Monólogo del Traje Nuevo del Emperador de nuestros días”)

 

¡Vice! Ven al punto presto

 

EL VICEPRESIDENTE

 

Al punto estoy predispuesto,

pues yo siempre me cocino

gustoso como tocino

sin resultar indigesto.

 

¡Cómo me merezco el puesto,

cuánto el puesto me trajino!

 

Pues sé muy perfectamente,

que no me votó la gente,

sino que debo mi puesto

al dedo y divino gesto

de mi dios y presidente.

 

¡Oh, glorioso presidente…!

Igual que tú eres vigente

gastador del presupuesto,

pero le debes el puesto

no a la pagana gente

ni al votante, ¡es inocente…!

 

¡Asimismo lo soy yo!

¡Me conocía ni Dios

cuando tu dedo potente

nombró vicepresidente

de avasallada nación!

 

(El vicepresidente juguetea con su antifaz tirando de él repetidas veces para que vuelva a su sitio, retraído por la gomita que lo sujeta a su rostro, la cual gomita es de las buenas; el rostro, también)

 

Que tú y yo estemos aquí,

porque lo quiso el partido

y a todos nos ha subido

el partido, ¡y es así!

 

Aquí vamos de tapados

hasta el último momento,

y luego que quiere el viento

del partido… que mejoremos estados…

cabalgamos los todos nuestros Estados,

a otras puertas giratorias,

que nos den dinero y glorias;

y seguimos recubiertos

con más capas de cementos

que haya cementos armados.

 

 

EL PRESIDENTE DON JUAN

 

Esto es así y es así.

¡Mas… no se puede decir!

Pues después tanto mentir,

¿cómo se habrá de salir

de tanto que hay… “escondí”?

 

 

VICEPRESIDENTE

 

¿Escondí que no lo vi?

 

EL PRESIDENTE DON JUAN

 

Eso mismo mismamente,

nos enteramos por prensa,

de tanta marea densa

que tenemos ahí enfrente.

 

EL VICEPRESIDENTE

 

¡Vivimos partitocracia…!

Esto es así y es así,

muy pronto lo comprendí

y no en una democracia.

 

EL PRESIDENTE DON JUAN

 

A hacer amigos de establo,

de pesebre y comedero,

con el propio compañero,

me dedico… Luego ya hablo.

 

Hablo y hablo y hablo y hablo.

Mientras crezca el comedero

y no me falte el dinero

para llenar el establo,

¡que me importa el pueblo entero!

 

EL VICEPRESIDENTE

 

Yo ya comí y ya bebí,

así que dime, presidente,

qué quieres que yo te intente

y te consiga… Es así,

pues si riego con dinero

las voluntades que adquiero…

¡todo alcance para ti!

 

 
Juan Pablo Mañueco.
 
«El burlador del Tenorio y convidado en la Tierra o la Nueva venganza de don Mendo».
 
Tienda
 
 
Bibliografía reciente
 

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid

Lo más leído