Kazajistán afronta un profundo debate sobre su futuro institucional

Tokayev impulsa la mayor reforma política en décadas: Kazajistán debate eliminar el Senado y transformar su Parlamento

El presidente Tokayev propone suprimir el Senado, someterlo a referéndum en 2027 y renovar la estructura legislativa en el mayor plan de reformas desde la independencia

Parlamento de Kazajistán
Parlamento de Kazajistán. PD

La vida política kazaja, habitualmente marcada por la estabilidad y el control del poder, ha entrado en una fase de debate intenso tras la propuesta de Kassym-Jomart Tokayev de eliminar la cámara alta del Parlamento, el Senado.

El anuncio, realizado este lunes en su discurso anual ante la nación, anticipa una transformación estructural: la transición a un sistema unicameral que, según el mandatario, simplificaría la labor legislativa y modernizaría la arquitectura institucional del país.

Esta medida no llega sola, sino como parte de una batería de reformas que abordan desde la sucesión presidencial hasta una nueva ley bancaria prevista para 2025.

Tokayev argumenta que la eliminación del Senado, creado en 1995 en un contexto de inestabilidad, responde a la madurez alcanzada por Kazajistán tras casi tres décadas de independencia.

El presidente ha recalcado la necesidad de un debate abierto: “Esta reforma debería ser objeto de un debate exhaustivo en la sociedad civil, la comunidad de expertos y, por supuesto, en el propio Parlamento”. El proceso será largo: la propuesta deberá discutirse durante al menos un año y, si obtiene consenso, se someterá a referéndum en 2027. Solo entonces se modificaría la Constitución para implantar el sistema unicameral.

Un cambio con profundas implicaciones

El Parlamento kazajo se compone actualmente de dos cámaras: el Mazhilis (cámara baja), con 107 diputados elegidos por sufragio directo, y el Senado, formado por 47 miembros, de los cuales algunos son designados por el presidente y otros elegidos por las regiones y grandes ciudades. El presidente del Senado ocupa la segunda posición en la jerarquía estatal, asumiendo el mando en caso de incapacidad del jefe de Estado. La supresión de esta cámara no solo simplificaría la estructura institucional, sino que alteraría el sistema de contrapesos y la línea de sucesión presidencial.

Tokayev ha subrayado que el nuevo Parlamento unicameral debería elegirse exclusivamente por listas de partidos, consolidando así el modelo de representación proporcional. Este planteamiento busca fortalecer la legitimidad de la cámara y reducir el peso de los nombramientos indirectos, en línea con reformas anteriores que ya redujeron el umbral para la entrada de partidos y permitieron la presentación de candidatos independientes.

Referéndum en 2027 y posibles elecciones anticipadas

A día de hoy, 10 de septiembre del 2025, el debate sobre la supresión del Senado se perfila como uno de los temas centrales en la agenda política kazaja. Tokayev insiste en la prudencia y rechaza cualquier precipitación: “Es un asunto muy serio, la prisa sería totalmente inadecuada”, ha dicho ante los legisladores. Tras el debate público, el referéndum nacional decidirá el futuro del sistema parlamentario en 2027.

Si la ciudadanía aprueba la reforma, será necesario convocar elecciones parlamentarias anticipadas para elegir la nueva cámara única, lo que podría reconfigurar el equilibrio de fuerzas políticas. El presidente ha dejado claro que el proceso será transparente y abierto, aunque la experiencia reciente muestra que la pluralidad formal no siempre se traduce en una competencia real.

Reformas más amplias: sucesión presidencial y economía

La propuesta de Tokayev no se limita al ámbito parlamentario. En su discurso, ha reiterado la importancia de revisar el proceso de sucesión presidencial. Actualmente, en caso de vacante, el presidente del Senado asume interinamente el poder, lo que desaparecería si se elimina la cámara alta. El nuevo esquema de sucesión aún no está definido y será objeto de debate en los próximos meses.

En el plano económico, el presidente ha priorizado la aprobación de una nueva ley bancaria en 2025, orientada a fomentar la competencia y regular los activos digitales, un sector en auge en Asia Central. Tokayev sostiene que la reforma financiera es crucial para consolidar el crecimiento y atraer inversión extranjera, en un momento en que Kazajistán busca diversificar su economía y reducir su dependencia de los hidrocarburos.

Antecedentes: de la reforma constitucional al “Nuevo Kazajistán”

El impulso reformista de Tokayev tiene antecedentes recientes. Tras las protestas de enero de 2022, que dejaron cientos de muertos y pusieron en jaque al régimen, el presidente lanzó el ambicioso programa “Nuevo Kazajistán”, que buscaba renovar la relación entre Estado y sociedad. Desde entonces, se han celebrado dos referéndums: el primero, en 2022, introdujo límites a la reelección presidencial y amplió el mandato a siete años, además de reforzar el papel del Parlamento.

Las sucesivas elecciones legislativas han mostrado una apertura limitada. Aunque se han reducido barreras para la entrada de nuevos partidos y candidatos independientes, la mayoría de los escaños siguen en manos de fuerzas afines al presidente. La participación electoral ha caído a mínimos históricos, reflejando el escepticismo de parte de la sociedad respecto a la profundidad real de las reformas.

Escenarios de futuro y retos pendientes

El debate sobre la unicameralidad abre varios interrogantes:

  • ¿Consolidará Tokayev su poder o facilitará una mayor pluralidad política?
  • ¿Cómo se articulará la sucesión presidencial si desaparece el Senado?
  • ¿La reforma financiera logrará atraer inversión y modernizar la economía?
  • ¿La sociedad civil podrá influir realmente en el proceso o se limitará a validar decisiones ya tomadas?

La experiencia de las últimas reformas invita a la cautela. Aunque el discurso oficial habla de apertura y diálogo, el control del poder sigue muy concentrado. La comunidad internacional observa con interés, buscando señales de democratización en un entorno regional marcado por el autoritarismo.

Tokayev, que ha construido su imagen como modernizador, se enfrenta al reto de demostrar que su apuesta por el “Nuevo Kazajistán” va más allá de los gestos y supone un cambio genuino. El referéndum de 2027 será la prueba definitiva. Si cumple su promesa de transparencia y pluralismo, Kazajistán podría dar un salto histórico. Si no, el riesgo es perpetuar un sistema donde la reforma es más formal que real.

El pulso entre continuidad y cambio, entre control y apertura, marcará el rumbo del país en los próximos años. La eliminación del Senado es solo el primer paso de una reforma que, de aprobarse, redefinirá el mapa político e institucional de Asia Central.

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