Kremer de Seda

Carlos Pecker Pérez de Lama

El Viejo Mercedes Gris

La noche era triste y seca en aquel Madrid vacío a altas horas de la madrugada. Había hecho una realización deprimente en el Chiringuito, sin ritmo ni fuerza. Estaba tristón y cansado y me llamaron para seguir estirando un rato más un día repleto de sensaciones negativas.

Eran antiguos compañeros de curro que querían volver a reírse como antaño. Todos han encontrado trabajo, Javi Casado curra en Mediaset, Davilita en Telemadrid, Mateo en hostelería y con el Charlas casi no pude ni hablar. Bueno, más que nada porque él decía cosas en un idioma que yo no entendía. También estaban los de siempre, los carajillos del Chiringuito, con los que disipo tensiones, fallos y alguna que otra victoria.

Mientras la oscuridad se volvía poco a poco más azul empezamos a recordar viejos tiempos, rodeados por el camarero, el mazas de la puerta y nadie más. Era un ambiente amable y repleto del cariño que nos teníamos los unos a los otros por haber bregado en cientos de salidas de lo más variopintas por todo el territorio español, donde o nos adoraban o nos odiaban, no había término medio.

Pasaron las horas y no parábamos de reír y de disfrutar con nuestros ya eternos recuerdos. Al final nos despedimos felices bailando bajo un scalextric de la Castellana, al lado del que vendía bocatas para empapar la barriga y bajo la soslayada mirada de dos mujeres que paseaban torcidas. Una tenía unos largos tacones de aguja y una corta falda que mostraba unas piernas esculturales, la otra llevaba un pelo rubio y largo y un pequeño bolso plateado en el que no cabe nada. No les interesamos lo más mínimo.

Como de costumbre me llevó a casa Eli en su viejo Mercedes gris que es como una discoteca rodante, donde a esas horas, y con la sensibilidad auditiva que se adquiere en determinadas circunstancias, parece la sala Rockola en sus mejores tiempos. Bailo dentro del hueco del copiloto como si fuese la jaula donde meten a las go-gos de las discotecas after hour para que bailen alocadamente sobre las cabezas de la clientela boquiabierta con ojos vidriosos.

Llegamos sanos y salvos a mi portal con la música a todo volumen, abrí la puerta y seguí bailando solo por la acera mientras el Mercedes se alejaba y se perdía girando a la izquierda, allí por donde el sol empezaba a aparecer en el horizonte.

Hoy veo en tweeter que hemos vuelto a superar el récord histórico de audiencia y que hemos llegado a más de 450.000 hogares con un Chiringuito arrasador en La Sexta. Un día es gris y el siguiente es verde, es lo que tiene esta insólita existencia llena de contradicciones. ¡Pura vida!, como dicen los ticos.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Carlos Pecker

Realizador, Periodista, Camarógrafo, Técnico de sonido, Iluminador, Editor, Profesor universitario y Escritor.

Lo más leído