Kremer de Seda

Carlos Pecker Pérez de Lama

Zacarías se volvió loco -5-

Jesús Luna, el jefe de campamento, lo deja claro: «El que crea que no pueda subir estos últimos 170 metros hasta las Fuentes del Amazonas, es mejor que se quede aquí y le recogemos a la vuelta». Tan solo cuatro ruteros se quedan exhaustos en este punto, más las dos expedicionarias que ya bajan zimbreándose sobre las viejas mulas. También se queda con ellos la monitora Ana y un policía de montaña. El resto soñamos ya con la última proeza.

Iniciamos la marcha encabezada por Luna, Zacarías con su banderita peruana y yo. Pero cada vez que hago un plano voy retrasando puestos que me es imposible recuperar. Menos mal que quedo con Luna que cuando llegue arriba espere a que estemos unidos para tocar todos juntos la mítica placa que anuncia el nacimiento del río más largo del mundo.

No pasan ni 5 minutos y la fila que arrancó uniforme se convierte ya en un auténtico «descojono», como diría Baciero. Los ruteros no pueden más, cada uno mantiene su ritmo como puede. Cada dos por tres hay un joven aventurero o un periodista intrépido que se para sobre una roca para tomar unas bocanadas de aire. En estos momentos es mejor un poco de oxígeno que una tapita de jamón ibérico. Los médicos ayudan en lo que pueden, pero en la alta montaña tus propias fuerzas son lo más importante. Ya no hay mulas para regresar, tan solo hay unos pocos valientes que llevan dos mochilas para ayudar a sus compañeros agotados, algo que es una auténtica gesta.

Se rompe el silencio con los constantes jadeos de los alpinistas y con el walky de los monitores por los que se oye un grito de socorro: «Luna, para un rato que no podemos más». Yo no se si para o no, porque casi sin voz les voy preguntando a todos los ruteros por su estado físico. La mayoría levanta lentamente la cabeza, me mira con odio y me dice: «mal». Pero curiosamente a la segunda pregunta de «¿Crees que podrás aguantar?» me dicen que sí, bueno, los que pueden contestar aun.

Como me van pasando poco a poco todos los ruteros mientras pregunto a los más moribundos, van apareciendo viejas glorias delante de mi amado objetivo. Una rutera que desde el principio me decía que le faltaba el aire está a más de 5.100 metros con la cara desencajada y sin mochila, pero sigue hacia arriba. Al rato veo una especie de fantasma, es Alfonso Camacho, el médico jefe de la Ruta BBVA. Lleva dos mochilas encima y la boca más seca que las dunas del desierto que vimos en el fundo El Milagro. Le cuesta contestarme pero al final me dice que todos llegaremos al final. Le creo. Reconozco que tengo una especial predilección por Camacho, entre otras cosas porque estuvo al lado de mi madre cuando murió en su hospital y Alfonso nos ayudó en los momentos más tristes y difíciles. Esto nos unió hasta la eternidad.

Sigo perdiendo posiciones y veo los profundos ojos de Marta Belver, periodista de El Mundo que estaba como en el limbo, me mira y sigue sin decirme nada, pero me esboza una pequeña sonrisa a la cámara. Esta llega, pensé yo. Es una auténtica heroína. A su lado, como un bastón, sigue su compañero Mario de RNE.

Por fin Luna y el primer grupo de ruteros llega a la cima. Como me prometió, nos espera a todos para que nos reagrupemos antes del último tramo que nos lleva a la añorada placa. Ya soy, como de costumbre, el último. Graba que te graba me quedo en la cola y filmo a los últimos zombies que van llegando tambaleándose a los magníficos 5.170 metros. La gran aventura de la Ruta 2014, cumbrear el Quehuisha, ha sido cumplida.

Ya estamos reunidos y voy grabando las caras exhaustas, pero llenas de placer, de los ruteros por conseguir esta inolvidable leyenda. Encuadro a Luna para hacerle un «totalillo» final antes de tocar la placa. A lo lejos se ve a los periodistas que subieron en mulas para captar nuestra llegada. Está Carlos Herrero, «Tamalito», nuestro fiel camarógrafo de campamento, Berta de El País, Conchi de la Agencia EFE, Ángel de Cuatro, Francis del Grupo Joly, Mur de La Vanguardía, etc. Allí están todos en la última loma y a favor de luz. Y hablando de luz, ¿qué hace Zacarías rezando en quechua al sol o a la pachamama?…sólo Dios lo sabe, pero sus ojos transmiten mucha tensión y un posible contacto con el más allá.

¡¡¡Mañana más!!!

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Carlos Pecker

Realizador, Periodista, Camarógrafo, Técnico de sonido, Iluminador, Editor, Profesor universitario y Escritor.

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