Mortdecai es una comedia entretenida pero demasiado simplona y superficial. Puedes pasártelo bien si no buscas más, porque no hay nada más. Johnny Depp, que interpreta a un aristócrata arruinado experto en arte, no aporta mucho y Ewan McGregor, como detective y amante frustrado, tampoco. La única que brilla suavemente es Gwyneth Paltrow, y no es para tirar cohetes.
La dirección de David Koepp es correcta, con alguna secuencia de acción muy bien resuelta. Me encantan los planos de situación cuando saltan de un país a otro en cinco segundos.
El guión, que es una adaptación de la novela negra «The Great Mortdecai Moustache Mystery», es lo que marca la diferencia y lo que engancha, discretamente, al espectador. Su originalidad y la constante sorpresa de su alocada trama, que mezcla el humor inglés con el absurdo, es lo único que puede tener cierto interés. Eso también hay que valorarlo.
2 ★★