La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

¿Son comparables Pinochet y Fidel Castro?

Con la muerte de Augusto Pinochet a finales del año pasado se cerró una de las páginas más dolorosas de la reciente historia hispanoamericana. Como muy bien destacaron la totalidad de medios nacionales e internacionales, Pinochet fue un dictador que oprimió y persiguió, de un modo u otro, a la mitad de la población chilena, es decir, a la que no pensaba como él y sus partidiarios. Por ello fue digna de reconocimiento la unidad en el rechazo de su figura por parte de todos los medios de comunicación, constituyéndose así como baluartes en la defensa de la democracia y la libertad. Por esto mismo, lo único lógico y razonable es que con la muerte de Fidel Castro, sea más o menos próxima, se repita en todos los medios, sin distinción, la misma homogeneidad de criterios a la hora de condenar su feroz dictadura. No se puede esperar lo contrario de una persona, medio de comunicación o institución que se autodefina como demócrata, y que como tal, ha de defender valores como el pluripartidismo, la libertad de expresión o los derechos individuales.

Todos estos principios son pisoteados ahora en Cuba, como lo fueron antes en Chile. Por eso hay que esperar que impere la coherencia y nada ni nadie ponga reparos ideológicos para afirmar, con rotundidad, que un régimen que ha encarcelado y reprimido a miles de personas por el simple hecho de no someterse a su pensamiento único, que ni siquiera permite a sus ciudadanos la conexión a internet para que no vean lo que sucede fuera sus fronteras, donde sólo se permite la prensa dirigida desde el poder, donde hay un exclusivo partido político, el oficial, y que cuenta con 2 millones de exiliados sobre una población de 11 millones, es una horrible dictadura. Del mismo tipo que la que se padeció aquí en España hace no tantos años. Un demócrata convencido, sea del signo ideológico que sea, cataloga como idénticas a todas las dictaduras, ya sean de derechas o de izquierdas. Condena tanto a Hitler como a Stalin, a Franco como a Mao, y a Pinochet como a Castro. Espero que llegado el momento, tengamos la oportunidad de comprobar el triunfo de la coherencia, la razón y la verdad.

Lo que considero ilógico es que son muchos los que afirman ser baluartes de la libertad, y luego sólo critican a dictadores de un cierto signo político, pero nunca a los de la ideología contraria. En definitiva, no entiendo como hay antifranquistas y antipinochetistas que a su vez se declaran castristas. Por ello reivindico la coherencia. Yo no estoy diciendo que todos debamos de ser demócratas. Comprendo, aunque no comparto, que haya gente favorable a las dictaduras, sobretodo si les favorecen. Pero por lo menos que lo digan claramente. Eso sí, el que se diga demócrata, que lo haga con todas las consecuencias y condene siempre todo tipo de régimen, sea del signo que sea, que no respete la libertad y los derechos individuales.

A los que llevan camisetas del Ché y a los que dicen admirar al «comandante revolucionario» Fidel Castro, les pido que reflexionen estas preguntas:

En Cuba, ¿hay libertad de expresión?
¿Cuántos medios de comunicación no oficialistas conoces?
¿Cuántos partidos políticos hay aparte del comunista?
¿Cuándo fueron las últimas elecciones parlamentarias libres?
¿Por qué hay 2 millones de exiliados?
¿Por qué son muchos los que tratan de huir de la isla aún jugándose la vida?
¿Alguien puede criticar a Castro en público sin temor a represalias?
¿Por qué hay miles de presos políticos en las cárceles?
¿Por qué se rinde culto cuasi divino a la figura de su Jefe de Estado?

¿De verdad merece la pena pagar tan alto precio por aquellos supuestos «logros» que muchos dicen que ha conseguido el castrismo? Yo no veo nada heroico en ello. Sólo veo medio siglo de dolor, humillación y maltrato para la mitad del pueblo cubano… Muchos mienten cuando dicen que todos los cubanos están con Fidel y sólo son anticastristas en Cuba los exiliados. En la España de Franco todos se decían franquistas, y luego se vio que la democracia era el anhelo de casi toda la población . En la isla hay hoy mucha gente que sufre cada día en silencio esperando que llege el momento en que pueda decir lo que realmente piensan. Ése será el día de la LIBERTAD.

Miguel Ángel Malavia Martínez

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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