La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Pedro Almodóvar, ante todo un artista

La próxima semana se celebra la Gala de entrega de los premios Óscar, con los que la Academia de Hollywood reconoce a los que considera como principales protagonistas del año en el mundo del cine. Allí estará nuestra guapísima Penélope Cruz (me rindo incondicionalmente ante su sonrisa). Pero se echará en falta la presencia de uno de los grandes directores de la historia de cine español, Pedro Almodóvar. Considero que “Volver” es una película extraordinaria, que al menos debería haber luchado hasta el final por hacerse con las estatuillas de mejor película o mejor director. Personalmente, no comparto muchas ideas con el director manchego (aún recuerdo sus funestas declaraciones diciendo que el PP había intentado dar un golpe de estado entre el 11 y el 14 de marzo de 2004). Pero ello no me impide analizar su obra cinematográfica (que es por lo que se tiene que juzgar, exclusivamente, a un director de cine) y sentir una profunda admiración por él.

Considero que hoy por hoy, con la excepción de prodigiosos como Amenábar o Garci, Almodóvar es nuestro director más sobresaliente, estando a la altura de históricos como Luis Buñuel. Además, en los últimos años, ha culminado su técnica con obras fantásticas como “Todo sobre mi madre” (1999), “Hable con ella” (2002) y “Volver” (2006). Entre medias está “La mala educación” (2004), que me decepcionó bastante. Tal vez la causa fuera su intento de hacer una cinta centrada exclusivamente en hombres. Sinceramente, creo que nadie como él es capaz de penetrar en la psicología de la mujer (de todo tipo de mujeres), y que ahí ha radicado siempre su éxito. Aún así le animo a que vuelva a intentar en un futuro hacer una película “masculina”, ya que un director de su categoría no puede sucumbir ante un reto, a mi juicio, frustrado.

Ante todo, Almodóvar es un artista. Su genio sagaz e inteligente le permite crear unos personajes creíbles, a pesar de que muchas veces rocen lo estrambótico, lo cual tiene mucho mérito. Ello lo consigue cultivando un interior riquísimo y profundo, que se abre de par en par al espectador. Sus películas son una puerta abierta al mundo de lo fantástico, lo original y lo apasionado. Cuando voy al cine busco sentir algo, que no me deje indiferente. Eso me sucede con sus películas. Unas veces me produce emoción, otras risas incontenibles y otras reflexión. Nunca me he quedado igual tras ver una de sus historias. Porque para mí eso es el cine almodovariano, una historia de sensaciones.

Desde aquí mi humilde homenaje a alguien con el que no comulgo en muchas de sus ideas personales, pero a quién admiro por su trabajo. Muchos miran con prejuicios personales su obra. Son aquellos que sin haber visto nunca una de sus cintas dicen que sólo son películas “de putas, drogatas y maricones”. Tal vez sean estos algunos de sus personajes más recurridos, pero todos ellos transmiten sensación de dignidad. Una lección más de un artista inconmensurable.

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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