La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Don Juan Carlos

Ayer, 23 de febrero, se cumplieron 26 años del intento de golpe de estado por parte de un grupo de militares y guardas civiles que pretendían acabar con nuestra floreciente democracia. En gran parte, lo impidió la actuación valiente y decidida de un hombre ejemplar, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, Rey de nuestra España constitucional.

Es mucho lo que los españoles hemos de agradecerle al Rey. Proveniente de una familia de reyes, tuvo el valor de aceptar la Corona que le fue denegada a su padre, el admirado Don Juan. Ambos, padre e hijo, se sacrificaron por el bien de su amada España. Por muchas dudas que algunos alberguen sobre este punto, estoy convencido de que para Don Juan Carlos fue duro hacerse con el poder de algo por lo que su padre tanto había luchado. No fue una traición. Simplemente cumplieron ambos con su deber, impuestas las circunstancias por el capricho del dictador.

Muerto Franco, Don Juan Carlos heredó los poderes de una monarquía absoluta, más propia de otros tiempos pasados. Pero el rey sabía que eso no era lo que querían los españoles y desde el primer momento, de forma progresiva e imparable, inició un proceso de cesión de sus propios poderes al pueblo español, único y verdadero soberano. No lo hizo sólo. Contó con la ayuda de unos políticos excepcionales, que impusieron la idea del consenso frente al autointerés partidista. Fruto de ese esfuerzo conjunto por parte de un pueblo esperanzado nació una democracia libre. La Constitución de 1978, aún con sus imperfecciones, es el mejor exponente de los ideales nobles de la época de la Transición. Ojalá los políticos de hoy en día se fijaran en el espejo de ese trascendental momento histórico…

El 23 de febrero de 1981 España entera contuvo la respiración. Ante todo cundía el miedo a que volvieran los fantasmas recién enterrados. La intervención decidida de un hombre digno evitó en gran parte el triunfo de la ignominia. Hoy hasta los antimonárquicos se definen como “juancarlistas”. Los españoles tenemos muchos defectos, pero sabemos agradecer las acciones loables de los hombres ejemplares.

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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