La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Benedicto XVI, un digno sucesor

Cuando el 2 de abril de 2005 el inolvidable Juan Pablo II ascendió a la Casa del Padre, todo el mundo se paralizó. A la tristeza de millones de personas, se unía una duda: ¿quién podrá calzarse ahora las sandalias del Pescador? ¿quién resistirá las inevitables comparaciones con Juan Pablo II “El Magno”? Parecía que no habría nadie capaz de cubrir al hueco de un Papa tan gigantesco. Pero la Providencia quiso que su sucesor fuera su amigo y principal colaborador, Joseph Ratzinger, de ahí en adelante, Benedicto XVI.

Fueron muchos los que ya entes de ser elegido nos “avisaban” (gracias a todos los que velan por nuestros intereses, siempre desde un plano de superioridad intelectual) de que Ratzinger era un ultraconservador, algo así como el perro guardián de la ortodoxia y la tradición. Los descalificativos se recrudecieron ya el propio 19 de abril, tachándosele incluso de inquisidor y nazi. Yo la verdad es que estaba muy contento y tranquilo. Ya conocía, aunque no en profundidad, la impresionante hechura intelectual del nuevo Papa, al que Juan Pablo II confiaba por completo el cuidado de la fe y la doctrina de la Iglesia.

A pesar de que no se le dio un mínimo voto de confianza por parte de los de siempre, pronto Benedicto XVI sorprendió a sus críticos. Con motivo de su primera encíclica, que marca el carácter de todo nuevo pontificado, muchos podían esperar una fuerte y rigurosa crítica o condena sobre alguna de las “desviaciones” de la fe. Pero no fue así. Por el contrario, el Santo Padre publicó “Dios es Amor”, dirigiendo su mirada al centro del mensaje cristiano. No se podía ser más exacto. Para mi la esencia del cristianismo se puede resumir perfectamente en estas tres palabras: Dios es Amor. Sencillamente perfecto.

Como se podía esperar de un reputadísimo intelectual, el Papa ha puesto el dedo en la llaga al detectar el principal mal de nuestro mundo contemporáneo, que no es otro que el de la “Dictadura del Relativismo”. Vivimos en una sociedad consumista y egoísta, donde nada se reconoce como bueno o malo. En aras de un opresor sentido de una falsa tolerancia, impera lo “políticamente correcto”. Los baluartes del sentido común preconizan el “todo vale”. Por eso tiene tanto valor la palabra valiente y decidida de un hombre que, trayendo el mensaje de Cristo hasta la actualidad, nos recuerda que hay cosas que están mal, simplemente. Es el caso, por citar sólo algunos ejemplos, del acoso a la dignidad de la familia, el ataque al derecho a la vida o la intolerancia contra todo lo religioso, principalmente lo católico.

Además, Benedicto XVI se ha propuesto como uno de sus principales fines recuperar la unidad perdida entre todas las confesiones cristianas. Continúa así con una política desarrollada por sus antecesores a lo largo del siglo XX. Se han dado pasos muy ilusionantes en este sentido. Conseguir la unidad con protestantes y ortodoxos es un proceso que aún parece lejano, aunque cada vez se reduce más rápidamente la distancia que nos separa. Algún día, Dios lo quiera, tendremos que echar la vista atrás y agradecer a todos los personajes que han contribuido a recuperar algo que nunca se debió de romper. En ese recuerdo, estoy seguro de ello, Benedicto XVI estará muy presente.

Podría seguir desgranando muchos más éxitos de este pontificado, como el estrechamiento en las relaciones con musulmanes y judíos o su gran conexión entre los jóvenes que antes idolatraban a su antecesor, pero no hay aquí suficiente espacio para ello. Después de un pontificado que ha dejado tanta huella, como el de Juan Pablo II, ha demostrado ser un Papa a su altura. De Juan Pablo II a Benedicto XVI, Historia viva de la Iglesia de nuestros tiempos.

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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