
Por mucho que pueda parecer increíble, lo ha dicho Mariano Fernández Bermejo, ministro de Justicia del Gobierno de Zapatero: la política será la que acabe con el conflicto con ETA. Muchos analistas sostienen la tesis de que si Zapatero gana las próximas elecciones y vuelve a conformar Gobierno, se retomará la negociación con los etarras. Yo, sinceramente, aunque sí creo que a Zapatero le gustaría volver a intentarlo (el talante hecho hombre quiere pasar a la Historia como el presidente que logró un acuerdo “de paz” con ETA), creo que las circunstancias son ya irreversibles.
Me explico. Bastantes piruetas han dado los socialistas en los últimos meses para que millones de españoles que apoyaban la negociación ahora vean como lo más justo del mundo que Otegui, De Juana Chaos y toda la mesa de Batasuna estén en la cárcel. Creo que éste es ya un caso digno de análisis clínico, como para volver a dar otra vuelta de tuerca, retrotraernos a la situación anterior y que a la gente le siga pareciendo bien. Esto es, ¿aquellos que apoyaban que se hablara con Otegui y Batasuna como “elementos de la paz” y que ahora ven perfecta y hasta lógica su estancia en la cárcel, cómo se las arreglarían para volver a legitimar que se volviera a negociar con esos ahora “elementos perniciosos”?. ¿Qué hacemos con la cúpula de Batasuna?. ¿La sacamos de la cárcel y explicamos que meterles entre rejas fue un error y que en el fondo son buenos chicos, hasta el punto de que deben ser ellos los interlocutores en otra hipotética negociación “por la paz”?. ¿Y ETA?. ¿Van a aceptar los asesinos volver a reunirse con un Gobierno al que han tratado de descalificar en los últimos meses hasta la náusea, con publicación detallada de las actas de sus encuentros incluida?.
Por todo ello considero que la vuelta a un diálogo entre ETA y el Gobierno es absolutamente imposible. Aunque reconozco que las palabras de Bermejo me han extrañado hasta el punto de que sospecho que podrían significar el cambio, una vez más, del contexto. A lo mejor soy muy ignorante, pero me cuesta creer que haya tanta gente que traga con ruedas de molino y cada día, a lo mejor sin darse cuenta, defiende un discurso antitético respecto al anterior… ¿Es tan inaccesible la coherencia con unos principios o valores firmemente arraigados?.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
