
En esta semana que ahora acaba han pasado muchas cosas, pero creo que una de las más importantes ha pasado casi inadvertida. Se trata de una frase, acuñada por Clara Rojas en su conferencia en el CEU, previa a la inauguración del IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo. La frase en cuestión es ésta: “La unidad de los españoles frente al terrorismo es un ejemplo para Colombia”.
Qué quieren que les diga, pero a mí, cuando la escuché, se me movió algo dentro del estómago. Y del corazón. Cómo si no, cuando se trata de una mujer que ha pasado seis años en las garras de las terroristas FARC (aunque alguno no considere terrorismo el tener a una persona presa en la selva en unas condiciones repugnantes…), alejada así de todo contacto con el mundo exterior.
Por así decirlo, ella paró de vivir en 2002, recuperando ahora la luz. ¿Y por qué habla de la unidad de los españoles frente a ETA cuando es evidente que no es así en absoluto? Porque hace seis años esa unidad sí era real, de un modo indudable. Antes todos los españoles manteníamos la misma postura frente al terrorismo. Eso no creo que haya nadie que lo cuestione.
No voy a entrar en los motivos que rompieron esa unidad. Tampoco voy a dilucidar el porqué la AVT, que antes merecía el respeto de todos, es hoy vilipendiada por muchos. Sin embargo, lo que sí quiero resaltar es la ingenuidad de Clara Rojas, que nos halaga recordando nuestra situación pasada, que ella aún cree presente. Y así, sin quererlo, ha evidenciado el esperpento lastimero que nos marca en los últimos años: ahora las víctimas se enfrentan muchas veces entre sí, a la vez que son muchos los españoles que ponen a caldo a Pilar Manjón o insultan a Francisco José Alcaraz. Seguro que Clara Rojas sigue teniendo el mismo respeto y admiración por los dos.
En fin, me planteo una última y melancólica pregunta: ¿Qué nos ha pasado?
