La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Nacionalistas, los parásitos de nuestra democracia

Ya lo he dicho en más de una ocasión: el gran cáncer que padecemos los españoles, aparte del terrorismo, son los partidos nacionalistas que jalonan nuestro panorama político. El problema ya no es que sean nacionalistas, sino que su conducta parece alejarse del más mínimo sentido de la democracia en numerosas ocasiones. En demasiadas.

¿Qué decir del bloque nacionalista independentista catalán ERC, un partido que pide abiertamente el cierre de la COPE? ¿Respeta ERC un principio básico de nuestra Constitución como es el de la libertad de expresión? ¿Y qué se puede comentar del PNV, el partido de la doble cara y la hipocresía, que condena a ETA a la vez que hace todo lo posible para que ANV y el PCTV no sean alejados de las instituciones, toda vez que la Justicia (por fin) parece haber comprobado que forman parte de ETA? Todo ello por no hablar de ciertos ayuntamientos vascos y navarros en los que este partido se ha sumado al reconocimiento batasuno de algún etarra muerto en acto de servicio (ahora llaman así a tratar de matar) o se ha echado las manos a la cabeza cuando alguno de los de las serpientes y las pistolas ha resultado herido cuando fue detenido por la guardia civil… armado y “prestando oposición” (ahora llaman así a tratar de matar).

Pero quién se ha llevado la palma ha sido el partido independentista gallego BNG. El grupo que se dedica a quitar estatuas de Franco se ha opuesto a que el parlamento gallego condene el nazismo y honre a las víctimas causadas por el nacionalsocialismo. Así hoy, que se cumple el 75º aniversario de la ascensión de Hitler al poder en Alemania y que se conmemora el Día Internacional de Holocausto, los gallegos tienen que sufrir la vergüenza de que sus representantes autonómicos no sólo no rindan homenaje a los seis millones de judíos asesinados en el Holocausto más aberrante de la historia de la Humanidad, sino de que encima sea precisamente este día el elegido para que sus políticos critiquen a Israel. De verdad, cada uno puede opinar lo que sea sobre el conflicto palestino-israelí, pero no lleguemos al extremo del fanático barbudo de Irán y neguemos el Holocausto. Es nauseabundo, sencillamente. Tengas las ideas que tengas, ¿tanto esfuerzo te supone, no ya horrorizarte, sino al menos compadecerte de aquellos que fueron quemados en hornos gigantes?

Sinceramente, me da miedo. Me parece muy bien la existencia de partidos nacionalistas en este país, pero creo que se les debe de exigir lo que a cualquier otro partido: que acepten las reglas de nuestra democracia. No es tan difícil. Sólo se trata de que no pidan el cierre de medios de comunicación, no apoyen sibilinamente a los terroristas y no nieguen matanzas horrendas de seres humanos. Se trata, simplemente, de que tengan escrúpulos.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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