La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Se repite el error de la ejecución de Sadam Husein

Se ha hecho pública la próxima ejecución de Ali Hassan al-Majid, conocido como ‘Ali el químico’, responsable durante el gobierno tirano de Sadam Husein de la matanza de casi 180.000 kurdos iraquíes. Estoy absolutamente en contra de esta ejecución, como en su día lo estuve del ahorcamiento de Sadam. Expongo aquí el artículo que escribí y colgué en diversos foros hace algo más de un año por tal motivo. Creo que los mismos argumentos que entonces empleé siguen muy vigentes a día de hoy:

“El ajusticiamiento de Sadam Husein por parte del nuevo gobierno irakí ha supuesto un grave error en numerosos aspectos.

En primer lugar aclaro que estoy radicalmente en contra de la pena de muerte, siempre y en todos los casos. Desde el punto de vista moral y ético considero que nadie, ni siquiera un estado, tiene legitimidad para acabar con la vida de una persona, sea cual sea la causa. Defiendo el derecho a la vida de todo individuo, desde su concepción hasta su muerte natural, por lo cual también estoy en contra del aborto, la eutanasia, la guerra y toda aquella fórmula que suponga acabar de modo provocado y antinatural con una vida humana.

En el caso de Sadam Husein también advierto desde el principio que mi simpatía por él es nula. Por el contrario, considero que ha sido un déspota y un horrendo tirano, provocando, directa o indirectamente, la muerte y el sufrimiento de cientos de miles de personas. Por ello, creo que merecía un durísimo castigo, siendo el más justo y conveniente el de la cadena perpetua. Por varios motivos.

En primer lugar porque con su ejecución pública, mostrada al mundo con todo lujo de detalles, no se hace sino echar más madera a un fuego ya de por sí descontrolado, como no es otro que la caótica situación acaecida actualmente en Irak y en numerosos ámbitos islámicos. Al igual que sucede en Palestina o Afganistán, por citar sólo dos ejemplos, en Irak hay una guerra civil abierta entre diferentes grupos étnico-religiosos. La ejecución de Sadam sólo hace que los chiíes exalten su alegría frente a los partidiarios del dictador. Es decir, no hace más que sembrar la semilla del odio y el enfrentamiento. Y mucho más entre unos grupos que llevan siglos y siglos luchando entre sí.

Por otro lado, se corre el riesgo de que muchos musulmanes de todo el mundo, aunque no simpatizaran con él, vean en Sadam “un mártir de la cruzada judeo-cristiana occidental”. Puede parecer una exageración, pero no lo es. Es una realidad constatable el hecho de que no son pocos los musulmanes que se sienten agredidos por el denominado mundo occidental. Un ejemplo de esta susceptibilidad son las desmesuradas reacciones a las viñetas sobre Mahoma aparecidas en ciertos medios europeos o a las palabras de Benedicto XVI sobre el Islam en su discurso de Ratisbona. Todos pudimos ver cómo la respuesta dada en numerosos países islámicos a lo que sentían como una agresión occidental fue desorbitadamente violenta, llegándose a quemar numerosas iglesias y a asesinar a varios religiosos y misioneros.

Además, desde el punto de vista jurídico también ha habido dos graves fallos. En primer lugar, son muchos los que dudan de la legitimidad de un proceso encabezado por la nueva administración irakí, que a pesar de salir de las urnas está claramente condicionada, aunque extraoficialmente, por EEUU, cuyas tropas mantienen aún el control del país. ¿No habría sido más justo e independiente un juicio realizado una vez que ya no hubiera presencia norteamericana en Irak? O bien, ¿Por qué no ha sido juzgado en un Tribunal Penal Internacional? Y para finalizar, también supone una injusticia histórica el hecho de que Sadam sólo haya sido juzgado en vida por uno de sus delitos, la matanza de 148 chiíes en Dujail en 1982. Aún tenía pendientes muchísimos otros procesos por sus innumerables crímenes.
Se ha perdido la oportunidad de ver a un Sadam encerrado de por vida entre cuatro paredes y oyendo uno tras otro los reproches de sus víctimas. Ningún castigo hubiera sido más humillante para un ser tan cruel y orgulloso”.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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