
Dicen que ya es actriz madura. ¡Como si 43 años fueran losa cuando pertenecen a una musa! ¡Y más si es francesa! Y más si tiene ojos transparentes… labios gruesos, rotundos y suaves… y sonrisa de mujer sencilla, mística y bondadosa.
Ante Sophie Marceau sobran las palabras. Basta una mirada sin filtros ni fisuras. Es genuina, auténtica, verdadera. Es ella. Tiene el nombre más bonito del mundo. Es una de las mujeres más bonitas del mundo.
Se abre el telón. No es chiste, sino imagen celestial. Abrazadas, sonrientes, colosales: nuestra Sofía y Monica Bellucci, la musa venida del Coliseo. Vestidas de rojo, el color del calor, que en este caso es incendio, ambas son pilares de arcos del triunfo. París y Roma se quedan pequeñas. La capital vencida es la del Hombre con mayúsculas. ¿Qué ser humano se podría resistir a postrarse ante la belleza de los caracteres perfectos?
En ellas está el equilibrio artístico. Monica es la fuerza explosiva de la escultura de Miguel Ángel. Sofía es la tenue línea escrita por Baudelaire. ¡Viva la vida!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA






