El clic de Claudia se enciende en los toros
Tarde de toros soporífera. El embelesamiento es tal que a Ramón, absorto en el fluir de las nubes, el puro consumido le quema los dedos. Al soltar un alarido sordo, por eso de no quedar en ridículo ante el personal, baja la vista y se topa con un papel viejo y arrugado que lleva media tarde ante sus pies. Se fija porque, en pleno doblez,