
Transcurridos tres días de escepticismo ante el poderío paraguayo por el influjo de la musa Larissa Riquelme, he vuelto a creer. Ha llegado el día. Asoman sombras de Cuartos malditos –Tassotti y las lágrimas rojas de Luis Enrique, Corea y el linier de Trinidad y Tobago–, pero no. Hoy es el día. Hoy es Historia. Este Mundial no se nos escapa. ¡Vamos, España!
Por cierto, he de admitirlo. Una imagen, la que inicia este post, ha sido la que me ha convencido. Ellos tienen a la musa de pechos mayestáticos. Pero nosotros tenemos musas gloriosas, que pueden estar a la vuelta de la esquina. Esta noche, compañeros del alma, compañeros, puede suceder esto: sábado por la noche, acaba de ganar España. Por supuesto, te echas unos pelotazos para celebrarlo. Y de pronto, ante ti, una rubia fogosa, desinhibida, subida a un carrito de la compra y ofrecida a los dioses erigida por un mar de banderas de España. Esto puede suceder, esta noche y en cualquier pueblo o ciudad de nuestra España. ¿Quién pone puertas al campo? ¿Quién osa decir que los sueños no se pueden cumplir? ¡Vamos, España!
Tenemos sobradas razones para creer. Tenemos un océano de musas. Y las mejores son las de toda la vida. Las de mantilla y peineta. Es verano y hace calor. Anda, que si en el fragor de la batalla les da por subirse a un carrito de la compra… ¡Vamos, España!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA




