La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Francisco, el Papa revolucionario que va más allá de la norma

¿Alguien piensa que la inmensidad de lo que fue y dijo Jesús de Nazaret está recogida por completo en los Evangelios? ¿El Antiguo Testamento es un reflejo exacto de la historia del pueblo elegido antes de Cristo? ¿Los Hechos de los Apóstoles fueron capaces de recopilar de un modo íntegro las andanzas de quienes siguieron el testigo de Jesús muerto y resucitado? Quien piense así es un ingenuo.

La comunidad creyente lleva dos milenios buscando ser fiel al testimonio de Jesús. Doctores de la Iglesia, teólogos de toda condición, gigantes con estilo propio como Francisco de Asís o Teresa de Jesús… Cada uno de ellos ha buscado interiorizar en quién fue Jesús y ahondar en un alma que lloró sangre en el momento de la muerte. Muchos han sufrido por no estar a la altura en su caminar y perderse en laberintos oscuros. Otros acertaron con su faro potente, pero la Iglesia los miró con sospecha. Ayer y hoy. Antes con la Inquisición, hoy con el ejército de lupas escrutadoras que hay en casa, gozando escarbar en miserias ajenas.

Siempre ha habido figuras potentes que han conseguido, con la frescura de sus acciones o análisis, hacernos pensar a los creyentes e ir más allá de lo “oficial”. Pero no toda época ha contado con el Erasmo o Newman que la ha despertado de la modorra. Hoy, por fortuna, contamos con un alma libre que está derrumbando puertas con su ímpetu, con su libertad. El Papa Francisco, estoy seguro de ello, va a ser recordado como una de las grandes figuras de la historia moderna de la Iglesia.

¿Por qué? ¿Por qué le gusta a los ateos, como repiten con sorna algunos críticos cobardes en la propia Iglesia? No, es porque se atreve a meter el dedo en la llaga y a echar todo el salero en la herida. Nos aturde, nos impele a movernos, a ponernos en marcha. No es solo que el Papa nos haga mirar a las periferias existenciales, físicas y espirituales. Es que nos sitúa en otras fronteras: las que marcan las normas (que no los dogmas), las líneas guía con las que la Iglesia ha buscado adaptarse a lo que se entiende que son los deseos divinos. Pero estas, levantadas por hombres, pueden cambiar. Por eso no ha de pensarse, por ejemplo, que es una ocurrencia que el Papa disponga ahora que, en los oficios de Jueves Santo, los pies no deban ser lavados siempre a 12 hombres, sino que, en un signo tan íntimamente gozoso, puedan participar mujeres y niños. Por otra parte, como ya se hacía con toda naturalidad en miles de parroquias de todo el mundo. ¿Por qué? ¡Porque es muy fácil pensar que es lo que quiere el mismo Jesús que instituyó ese gesto de amor y misericordia!

Esto, evidentemente, no lo entienden todos los católicos. Son los que, ante cualquier debate, arguyen en primer lugar el argumento de la norma y el respeto a la Historia antes que buscar reflexionar sobre si en realidad no se ha instalado un error entre nosotros durante demasiado tiempo. Ahí está la clave de un Papa revolucionario como Francisco, que insiste en que prefiere una Iglesia accidentada por salir hacia la frontera que una enferma de sí misma, de su cerrazón.

Con el Papa se entiende mejor esta frase: vale la pena arriesgarse a ser un poco menos católico si consigo ser algo más cristiano. Valga esta contradicción que no lo es tanto leyendo y escuchando a ciertos católicos pagados de sí mismos. Son soldados de una fe que se niegan a interiorizar y reflexionar de vez en cuando. Habrá disputas, incomprensiones, dolor… Pero siempre merecerá la pena pensar y repensar. Escapemos del encanto, de la vanidad: no conocemos a Jesús de un modo completo. Hay que seguir caminando.

Gracias, Francisco, por espolearnos.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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