Todos utilizamos palabras del lenguaje médico en nuestro día a día: fiebre, dolor, tensión arterial…
Incluso recurrimos con soltura a palabras que se han tomado prestadas del inglés como shock, bypass o brackets, anglicismos que han llegado a desplazar con total naturalidad a su equivalente en castellano.
CONSULTA
- Va el tipo a la foniatra y le dice:
-Doctora dice mi mujer que no sé decir federico.
-A ver, repítalo.
-Fe-de-ri-co.
-Pues lo dice muy bien, vaya a su casa y dígale a su mujer que no se preocupe, que no tiene usted problema alguna en la voz, las cuerdas vocales o la expresión.
Una vez en casa, el hombre explica encantado a su esposa:
-Cariño dice la médico que estoy perfectamente. Se me ha quitado un peso de encima. Vete a por dos cervezas al federico y lo celebramos.
