EL 'SÍ, QUIERO' MÁS DESLUCIDO

Indemnizan a una novia por venderle un vestido descosido: miles de euros y una sentencia firme

Pasó el día de su boda «entre sollozos en privado»

Indemnizan a una novia por venderle un vestido descosido: miles de euros y una sentencia firme

Hemos crecido con la idea del día de nuestra boda sería el más importante de nuestras vidas y, según ha averiguado la psicología, hay tantos factores (economía, afecto, compromiso, comunicación, etc) que influyen en dar este trascendental ‘sí’ a nuestra pareja, que jamás debemos desdeñar (en ningún sentido) la celebración que marcará nuestro futuro. Tal vez, bajo esa premisa, organizamos y disponemos cada uno de los detalles que forman parte de ella como si no existiera un mañana.

Los invitados, la meteorología, el menú, la iglesia… Hay tantas cuestiones que trazar, que es difícil saber por dónde comenzar. Si bien todas ellas detentan suma importancia, es incuestionable que el vestido de novia es, para la protagonista, la pieza clave en la fecha. El proceso de elección y adaptación a la persona ha de llevarse a cabo de forma casi milimétrica con el fin de obtener un resultado impecable. Pese a que, a priori, esto parece una obviedad, para desgracia de una mujer, todo se desmoronó cuando, ante todos los asistentes, su traje se desarregló y, tal y como apuntan desde El Español, «acabó prácticamente descomponiéndose».

La noticia, que avanzó El Periódico de Extremadura, reza que la ‘contrariedad’ ocurrió al no estar «bien rematado» y presentar «un descosido en el lateral derecho»:

«Comenzó a la altura del pecho pero terminó por romperse completamente hasta la sisa. Su organizadora de boda intentó cosérselo para evitar que se le abriera entero, pero se le terminó viendo el brazo y la barriga. La situación hizo que la mujer pasara el día de su boda «entre sollozos en privado» por el disgusto», señalan desde el citado medio.

Pese a que, según advierten desde la empresa involucrada, se advirtió a la novia de que «debía tener cuidado con hacer movimientos bruscos porque, al quererlo tan ajustado y ser tan fino y delicado el tejido, podía correr el riesgo de que se descosiera», la injuria fue puesta en manos de la justicia, que finalmente ha ordenado a la marca que confeccionó la indumentaria (Jesús Peiró) indemnizar a la susodicha con el valor del vestido (2.190 euros), además de 600 euros añadidos por los «daños» generados. Por su parte, ella ha de retornar la prenda a la tienda:

«No es descabellado que la novia quiera lucir el vestido entallado, debiendo ser la profesional la que seleccionara las medidas para que pudiera lucirlo de forma correcta (…) lo lógico es presumir que baile y realice estiramientos con el brazo», añade la firme resolución.

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Autor

Carla Calvo

Periodista y Comunicadora Audiovisual por la URJC. Redactora de lifestyle, corazón y eventos en Periodista Digital.

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