MUNDO CRUEL

Una niña de 12 años muere tras ser succionada por la bomba de una piscina

Una niña de 12 años muere tras ser succionada por la bomba de una piscina
Alisa Adamova.

No es la primera vez. Encoge el alma de espanto, imaginar el dolor de esos padres, pero ha vuelto a suceder.

Una niña rusa de doce años ha muerto después de que la bomba de la piscina en la que se encontraba le succionara el brazo.

Cuenta el «Daily Mail» que, al quedar atrapada en el fondo, la menor permaneció más de quince minutos bajo el agua sin poder respirar.

Alisa Adamova era natural de San Petersburgo y se encontraba de vacaciones junto a su familia en un hotel de la localidad de Bodrum, en Turquía.

La niña estaba dándose un baño en la piscina del complejo turístico el pasado día 18 de agosto de 2019 cuando, de repente, una bomba que suministraba agua a uno de los toboganes la ‘enganchó’ por la mano y parte del brazo.

Alisa Adamova y la piscina donde murió.

Intentó desesperadamente desasirse, pero nadie pareció darse cuenta en los primeros instantes, cuando habría bastado que un nadador hubiera tirado de ella, para soltarla.

Después no se pudo hace rnada. Durante casi un cuarto de hora  varios turistas del hotel –incluido su padre– intentaron rescatarla y evitar que se ahogase.

A pesar de que avisaron a los empleados para que apagasen la bomba, éstos no encontraron el interruptor hasta bastante después.

Alisa Adamova y sus padres.

Finalmente, Alisa fue liberada con parte de la bomba aún en su brazo y gracias a la ayuda de siete huéspedes.

Al salir, los paramédicos consiguieron reanimarla e hicieron que su corazón volviera a latir.

Fue trasladada a un hospital, hasta donde se desplazaron médicos rusos para ayudar a los locales a salvarla. Sin embargo, a pesar de los signos de mejoría, la niña falleció once días después, tal y como anunció su propio padre.

Alisa Adamova y la piscina turca donde falleció.

Rusia demanda ahora que el culpable de este accidente reciba «el castigo que merece» ante una oleada de preocupación por la seguridad de las piscinas en Turquía.

Aunque Alisa era una estupenda nadadora, nada pudo hacer cuando, al deslizarse por el tobogán, su brazo se encajó.

Según los testigos, en aquel momento ningún socorrista estaba vigilando la piscina del hotel de cinco estrellas Sunhill. La Policía está ahora examinando el incidente y ya ha prohibido a tres empleados del hotel que abandonen el país.

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