Un «grano» ideológico para las feministas pro-aborto

Un "grano" ideológico para las feministas pro-aborto

(Jeff Jacoby/PD).-El “derecho a elegir» sin restricciones es un valor progresista, nos instruye el lobby abortista — un valor indispensable para la capacitación de la mujer. Pero un nuevo estudio de [la publicación] PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) suscita una pregunta básica: ¿cómo se ven capacitadas exactamente las mujeres americanas cuando el aborto se está utilizando para evitar la existencia de mujeres americanas?

Los expertos en población han documentado durante años el uso del aborto para la selección del sexo en las regiones del mundo en las que los hijos están más valorados que las hijas.

El problema es particularmente serio en Asia, y especialmente en China y la India, los dos países más grandes del mundo.

El cociente natural entre sexos en el nacimiento está ligeramente polarizado hacia los varones alrededor de 1,05 a 1, lo que significa que nacen alrededor de 105 varones por cada centenar de niñas. Pero en China el cociente actual en el nacimiento ronda los 120 chicos por cada 100 chicas — y en las zonas más prósperas del país, como Guangdong o Hainan, el desequilibrio ha alcanzado el cociente más desviado de 135 por cada 100.

En la India, los datos del censo de 2001 muestran que entre los hijos menores de 6 años, hay solamente 927 chicas por cada 1000 chicos. También allí, contra más prosperidad, mayor es la discrepancia: en el estado con ingresos elevados del Punjab, observa Joseph D’Agostino, del Instituto de Investigación Poblacional, hay solamente 793 chicas por cada 1000 chicos. Cita un informe de Unicef, que estima que «hoy nacen en la India 7000 chicas menos cada día de lo que dicta la naturaleza, y 10 millones han perdido la vida durante el embarazo o justo después en los últimos 20 años». En el 2006, el Boston Globe informaba del creciente «déficit de féminas» en la India; los investigadores, afirmaba, estiman que medio millón de féminas nonatas son abortadas en el país cada año.

No hay nada nuevo en el elevado énfasis cultural que se realiza en los hijos de los países en desarrollo. Lo relativamente nuevo es el fácil acceso a las exploraciones de ultrasonidos baratas con el fin de determinar el sexo de un hijo nonato, y la disponibilidad de abortos baratos para los padres que no deseen un bebé del sexo «equivocado».

Considere Vietnam, donde hace una década el cociente entre sexos de los recién nacidos era un normal 1,04 a 1. Hoy, con la llegada de las clínicas abortistas y los ultrasonidos, la cifra de varones recién nacidos ha adelantado con creces a la de féminas.

«Las mujeres vietnamitas que descubren que llevan una bebé no deseada con frecuencia se dirigen inmediatamente a una clínica abortista», informaba el pasado otoño el Strait Times of Singapore. «Un aborto sin reservar cita puede ser practicado en un hospital público por 10 dólares, y en una clínica privada por alrededor de 20 dólares». La noticia pasaba a informar de que hoy se practican tantos abortos en Vietnam (1,35 millones) como nacimientos, y «la cifra de fetos femeninos abortados supera enormemente la cifra de varones abortados”.

La mayoría de los americanos califican acertadamente los abortos con el fin de seleccionar el sexo como odiosos; en una encuesta Zogby de 2006, el 86% de los americanos convenía en que tales abortos deberían ser ilegales. Pero no son ilegales — y como los economistas Douglas Almond y Lena Edlund indican en el último número de PNAS, ahora también están teniendo lugar en Estados Unidos.

Almond y Edlund examinaron el cociente de chicos entre chicas entre los niños americanos nacidos de padres chinos, coreanos e hindúes. En el caso del primer hijo de estas familias asiático-americanas, el cociente entre sexos era el normal de 1,05 a 1. Pero cuando el primer bebé resulta ser una chica, las probabilidades de que el segundo sea un chico se elevan hasta 1,17 a 1. Tras dos hermanas, la probabilidad de que el tercero fuera un hijo saltaba a 1,51 a 1. Esto es «una prueba clara de selección sexual, probablemente en la etapa prenatal», escriben los autores. Las pruebas prenatales del sexo en el caso de embarazadas son ahora practicables antes, son más baratas y más fáciles de practicar que nunca, «elevando la probabilidad de que la selección del sexo se practique más ampliamente en el futuro próximo”.

La destrucción de hijas no deseadas es aberrante en cualquier parte, pero en lugares como China o la India los padres pueden tener al menos motivos para preferir un hijo. En China, por ejemplo, las hijas ingresan de manera rutinaria en las familias de sus maridos y los padres dependen de los hijos varones para cuidar de ellos al envejecer. En la India, se espera con frecuencia que las familias paguen dotes prohibitivas cuando se casan las hijas. Enfrentándose a intensa presión del gobierno por no tener más de un hijo o dos, muchos padres recurren al aborto selectivo (o infanticidio).

Pero nada puede excusar tales abortos en Estados Unidos — nada excepto la constante teología de «la elección», que eleva el derecho a un aborto por encima de todas las demás consideraciones. Después de todo, no tiene usted que ser feminista para saber que ser mujer no es un defecto de nacimiento, y tiene que horrorizarse por una práctica que refuerza de manera letal las formas más benignas de sexismo y discriminación sexual. ¿Por qué, qué tipo de feminista podría contemplar el uso del aborto para erradicar a cantidades crecientes de mujeres y no gritar de horror?

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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