Este 15 de mayo de 2025, el giro en la política exterior de Estados Unidos hacia Siria se consolida tras el histórico encuentro entre el presidente Donald Trump y el líder ‘terrorista’ sirio Ahmed al-Sharaa en Riad, Arabia Saudí.
El mandatario estadounidense anunció el levantamiento de todas las sanciones impuestas contra el país árabe, medidas que él mismo calificó como «brutales y devastadoras», en un movimiento que marca el inicio de una nueva era en las relaciones bilaterales tras más de una década de aislamiento internacional.
«Ordenaré el cese de las sanciones contra Siria para darles una oportunidad de grandeza», declaró Trump durante su intervención en un foro de inversión en la capital saudí, donde inició una gira regional por Oriente Medio que también lo llevará a Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
El anuncio fue recibido con una ovación en pie por parte del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, presente en el acto.
Un encuentro histórico tras 25 años de distanciamiento
La reunión entre Trump y al-Sharaa, celebrada este miércoles en Riad, constituye el primer encuentro entre mandatarios de ambos países en 25 años. Este acercamiento diplomático se produce apenas cinco meses después del derrocamiento del régimen de Bashar al-Asad en diciembre de 2024, tras una ofensiva insurgente que puso fin a más de cinco décadas de dominio de la familia Assad en el país.
Durante el encuentro, que según fuentes diplomáticas duró aproximadamente 45 minutos, Trump condicionó la normalización completa de relaciones a que el nuevo gobierno sirio expulse a elementos yihadistas y considere unirse a los Acuerdos de Abraham. Por su parte, el presidente interino sirio habría dejado claro el deseo de las nuevas autoridades de aliviar las presiones económicas causadas por las sanciones estadounidenses y europeas.
«Es su momento de brillar. Se las vamos a quitar todas. Buena suerte, Siria, muéstranos algo muy especial», afirmó Trump ante los aplausos del público en Riad. La Casa Blanca ha calificado este encuentro como «simbólicamente importante» para iniciar un proceso de acercamiento.
De aliado ruso a nuevo socio occidental
El giro geopolítico de Siria representa uno de los cambios más significativos en el tablero de Oriente Medio en las últimas décadas. Durante la guerra civil que estalló en 2011, el régimen de al-Asad se convirtió en el más firme aliado de Rusia en la región, dependiendo militarmente de Moscú para su supervivencia frente a los rebeldes y las potencias occidentales.
La caída del régimen en diciembre pasado ha propiciado un rápido realineamiento del nuevo gobierno sirio, que ahora busca el respaldo de Occidente y de las potencias regionales sunitas como Arabia Saudí y Turquía. Este cambio de rumbo ha sido facilitado por la mediación saudí, que según funcionarios sirios «ha tomado la iniciativa» para recomponer las relaciones entre Damasco y Washington.
«El resultado de la reunión entre los dos líderes dependerá en gran medida de los saudíes», señalaron funcionarios sirios, refiriéndose al papel fundamental que Riad desempeña en la escena política regional. El príncipe heredero saudí ha mostrado un entusiasmo evidente ante este acercamiento, que refuerza su posición como mediador clave en los conflictos regionales.
Ahmed al-Sharaa: de comandante yihadista a presidente interino
La figura de Ahmed al-Sharaa, también conocido anteriormente como Abu Mohammed al-Golani, representa uno de los aspectos más controvertidos de esta nueva etapa en las relaciones sirio-estadounidenses. Antiguo comandante del grupo yihadista Hayat Tahrir al-Sham (HTS), al-Sharaa tiene un pasado vinculado a Al Qaeda y hasta diciembre de 2024 Washington ofrecía una recompensa de diez millones de dólares por su captura.
A pesar de seguir en la lista oficial de terroristas del Departamento de Estado y enfrentar una orden de captura en Irak por cargos de terrorismo, al-Sharaa ha logrado posicionarse como interlocutor válido para la administración Trump en su búsqueda de estabilizar la región. Su ascenso al poder tras la ofensiva insurgente que derrocó a al-Asad marcó un giro abrupto en la política siria.
En los últimos meses, al-Sharaa ha intentado distanciarse de su pasado radical y obtener legitimidad internacional, mostrando una alineación con políticas occidentales que ha facilitado el acercamiento con Washington. Su gobierno de facto ha sido reconocido por varios países árabes, especialmente Arabia Saudí y Turquía, que coinciden en la necesidad de poner fin a la división de Siria y restaurar la estabilidad en el país.
Las sanciones y su impacto en la población civil
Las sanciones impuestas por Estados Unidos desde 2011, intensificadas en 2020 con la Ley César, habían aislado a Siria del sistema financiero global, exacerbando la crisis humanitaria en el país. Estas medidas fueron justificadas por Washington como una respuesta a supuestos crímenes de guerra del régimen de al-Asad, pero también fueron criticadas por su impacto devastador en la población civil.
«Después de hablar sobre la situación en Siria con el príncipe heredero y con el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan —quien me pidió algo muy parecido el otro día—, he decidido levantar las sanciones contra Siria», explicó Trump, añadiendo que estas han sido «devastadoras», aunque cumplieron «una función importante».
El levantamiento de sanciones representa una oportunidad para la reconstrucción de un país devastado por más de una década de guerra civil. Según Trump, «ahora es el momento de que Siria brille» en lugar de «seguir quitándoles todo lo que les queda».
Pasos hacia la normalización diplomática
Como parte de este proceso de acercamiento, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostendrá una reunión en Turquía con el ministro de Exteriores sirio, Asaad al Shaibani, como parte de los primeros contactos de alto nivel entre ambas administraciones. Esta medida busca avanzar hacia una eventual normalización diplomática completa.
Un comunicado del Gobierno de Damasco acogió con satisfacción las declaraciones de Trump como «un paso alentador para aliviar el sufrimiento del pueblo sirio». Sin embargo, Estados Unidos ha dejado claro que observará cómo se comportan las nuevas autoridades en materia de derechos humanos antes de tomar decisiones adicionales sobre la relación bilateral.
La decisión de Trump ha generado reacciones mixtas en Washington, donde algunos sectores cuestionan el acercamiento a un líder con pasado yihadista. No obstante, el presidente republicano ha enmarcado esta decisión en un discurso más amplio sobre su visión para Oriente Medio, contrastándola con lo que calificó como la «extrema debilidad y amplia incompetencia» de su antecesor, Joe Biden.
El levantamiento de sanciones y el acercamiento diplomático a Siria representan un nuevo capítulo en la política exterior estadounidense en Oriente Medio, con implicaciones profundas para el equilibrio de poder regional y la reconstrucción de un país devastado por la guerra. La evolución de esta relación dependerá en gran medida de la capacidad del nuevo gobierno sirio para estabilizar el país y cumplir con las expectativas internacionales en materia de derechos humanos y seguridad regional.
