Jacques-Élie Favrot, asistente del diputado Raphaël Arnault del partido de extrema izquierda La Francia Insumisa (LFI), se encuentra entre los nueve detenidos por su participación en el asesinato a golpes de Quentin Deranque.
Este joven de 23 años, estudiante de matemáticas y católico practicante, perdió la vida tras una brutal paliza el pasado jueves durante unas protestas en Lyon.
Los hechos tuvieron lugar a las afueras del Instituto de Estudios Políticos, donde Rima Hassan, eurodiputada de LFI, estaba ofreciendo una conferencia.
En ese momento, el grupo Némesis se manifestaba.
Un grupo de encapuchados atacó a los integrantes de Némesis, feministas de nuevo estilo no afiliados a la izquierda.
Deranque y otros se interpusieron para defender a los agredidos.
Los videos disponibles muestran a una docena golpeando a tres personas que yacían en el suelo, propinándoles patadas en la cabeza y utilizando barras de hierro. Tras sufrir un traumatismo craneoencefálico, Deranque falleció dos días después.
La fiscalía de Lyon, encabezada por Thierry Dran, investiga los delitos de homicidio voluntario y agresión agravada. Se han detenido a siete hombres y dos mujeres: seis por su participación directa en el ataque y tres por proporcionar refugio logístico. Favrot, quien estaba vinculado a la disuelta Joven Guardia —un grupo antifascista fundado por Arnault— ha perdido su acceso a la Asamblea Nacional y su contrato laboral.
Lluvia de acusaciones en la Asamblea
La noticia estalla en medio de una intensa polarización política, con elecciones municipales a la vuelta de la esquina y presidenciales programadas para el próximo año. En la Asamblea se guardó un minuto de silencio por Deranque, pero rápidamente surgieron las críticas.
- El primer ministro Sébastien Lecornu exige una «limpieza rápida» en LFI, aunque sin prejuzgar lo que dictará la investigación.
- Olivier Faure, líder socialista, insta a LFI a cortar cualquier ambigüedad con grupos violentos como Joven Guardia.
- Marine Le Pen y Jordan Bardella (Reagrupación Nacional) responsabilizan directamente a Jean-Luc Mélenchon, señalando que «ha abierto las puertas de la Asamblea a presuntos asesinos», afirmó Bardella en Twitter.
- El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, acusa a la extrema izquierda de «complacencia con la violencia».
Por su parte, Mélenchon ha condenado el ataque: “Los que participaron se han deshonrado al actuar con aparente intención letal”. Además, culpa a las fuerzas del orden por no haber intervenido y hace un llamado a mantener la calma. Antes de que se hiciera pública la detención, Arnault había apartado a Favrot. Desde Joven Guardia, se niegan cualquier implicación y expresan su pesar por lo sucedido.
La presidenta de la Asamblea, Yael Braun-Pivet, ha tomado medidas drásticas al expulsar a Favrot tras recibir testimonios sobre su conducta. Cabe recordar que el gobierno disolvió Joven Guardia el pasado mes de junio debido a sus posturas violentas.
Antecedentes de tensión extrema
Francia atraviesa un periodo marcado por una escalada en la violencia política. Aunque Joven Guardia surgió como un movimiento antifascista, las autoridades lo han considerado una amenaza creciente. Por otro lado, LFI enfrenta críticas por presuntamente permitir que radicales operen dentro del partido. El colectivo ultraderechista Némesis, que se autodenomina feminista y antiinmigración, entra en colisión con las fuerzas progresistas.
Este caso revive los enfrentamientos previos entre antifascistas y ultras durante manifestaciones. La militancia nacionalista de Deranque ha logrado unir tanto a la derecha como al gobierno contra el partido liderado por Mélenchon.
¿Hacia dónde evoluciona?
La investigación sigue avanzando. Si las pruebas apuntan hacia Joven Guardia o hacia conexiones dentro de LFI, es probable que aumente la presión sobre el partido. Mientras tanto, Mélenchon pide mantener la calma ante esta situación tensa; sin embargo, sus opositores aprovechan el caso para hacer campaña política. No se descartan más detenciones en este escenario convulso.
La polarización solo parece intensificarse: los ultras responden con protestas mientras que sectores más progresistas organizan marchas antifascistas. Hay un claro riesgo de nuevos enfrentamientos callejeros, así que el gobierno mantiene un ojo vigilante sobre las redes sociales para evitar incitaciones al odio. En esta atmósfera electoral permanente, un linchamiento ocurrido en Lyon ha tensado aún más todo el panorama político francés. La justicia tendrá la última palabra; sin embargo, ya es evidente que el daño infligido a LFI es considerable.
