Y LLEGÓ EL MO(NU)MENTO DEL ADIÓS (MEJOR, DEL HASTA LUEGO)
A mis sobrinas Lucía y Alba, que cumplen años hoy, jueves, 21 de junio, y el próximo lunes, 25, respectivamente.
Uno, que pretendió mudar su microcosmos, para, de esta guisa, poder darle luego la vuelta al orbe entero, se ha dado cuenta de que no se consigue sino aquello que las circunstancias y los demás te dejan lograr.
Si alguna vez, por la/s razon/es que fuera/n, usted, desocupado lector de estos renglones torcidos, se sintió ninguneado por alguna de las urdiduras (o “urdiblandas”) de servidor, aprovecho la ocasión de estas palabras de despedida (al menos, hasta el otoño) para decirle que nunca, o sea, nunca, fue mi propósito menoscabarle un ápice o pizca su dignidad ni molestarle (ergo, mucho menos, agraviarle voluntariamente).
Durante la estación estival, dedicaré mi tiempo y denuedo a leer Literatura (me refiero, en concreto, a la que usa como soporte el libro) y, si no se toma por intento vanidoso ni vano, a crearla, o sea, a urdir relatos y trenzar poemas. Le acerco la primera muestra, una décima, de mi nueva andadura (o “andablanda”), recién estrenada etapa.
EL ALGODÓN, QUE NO ENGAÑA
El poeta es una araña
que fabrica su entramado
con aquello que ha pescado
con la ayuda de su caña,
el algún don, que no engaña.
El poeta es abundancia,
en perfecta consonancia
con su tiempo y con su gente,
mas la sirve éticamente,
con exquisita elegancia.
Ángel Sáez García
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