A SANTA ANA, PATRONA DE TUDELA,
REMITO ESTE SONETO, QUE ES SU ALMUERZO
Tal vez midiendo versos yo consiga
Lo que no me dará nunca la prosa,
Ver cómo lloras tú, entre rosa y rosa,
Mientras fraguo la luz que te bendiga.
Por mucho que porfíe y que persiga
Igualar la fragancia prodigiosa
Que despide tu estampa pudorosa,
Jamás la alcanzaré, eso me atosiga.
Me consta que valoras el esfuerzo
Que todos los poetas, en conjunto,
Hacen por contentarte. Si no tuerzo,
Te agrada todo autor, como aquí apunto;
Hembra o varón sea él, vivo o difunto,
Te envía su soneto, que es tu almuerzo.
Ángel Sáez García