Pacos

Paco Sande

Return to Bournemouth

Bien, aquí estoy de nuevo, he estado pasando unos días en Inglaterra, ¡si señor!, como los ricos.
En realidad es que, -como ya escribí aquí en alguna ocasión- yo estuve viviendo en Inglaterra durante diecisiete años y considero a este país como mi segundo país, y como hacia ya algunos años que no iba por allí, pues este año cogí a la familia y allí nos fuimos.
Y aunque en esta España nuestra hay una costumbre, y es que cuando le dices a alguien que estuviste en Inglaterra, casi espontáneamente te responde ¡ah has estado en Londres!, pues no…, aunque si que pase por Londres, no pare en Londres, a donde nos fuimos fue a Bournemouth, mi ciudad, mi pueblo, -y este si que no es mi segunda ciudad, sino la primera, pues no hay lugar en el mundo en el que me encuentre mas a gusto que aquí, pero que desgraciadamente deje, hace ahora ya, diecinueve años, cosas de la vida-, Bournemouth es una pequeña ciudad, poco mas que un pueblo, con alrededor de unos 200.000 habitantes, situada al sur de Inglaterra, justo saliendo de la ría que forma el puerto de Southampton, de frente la isla de Wight, y cogiendo el canal de la derecha, -formado por la isla y la costa inglesa- se desemboca al final -entre Lymington a la derecha, en la costa y The Nedles, “Las Agujas” a la izquierda, en la isla-, en la bahía de The Solent, -ahí fue donde el corsario Drake, con lo de la Armada Invencible, nos dio de hostias hasta en el carné de identidad, ¿se acuerdan?-, y ahí, a la derecha, en el centro de una playa de 15 millas de longitud que comienza en Poole y termina en Hemstburyhead, se encuentra Bournemouth.
Bournemouth es una ciudad de turistas y millonarios jubilados, limpia, preciosa, “beautifull”, que dicen los ingleses y cara, -cerca de allí, en la bahía de Poole, se encuentra Sandbanks, el segundo lugar por metro cuadrado, mas caro del mundo-, en Bournemouth no hay edificios altos, hay unos pocos, poquísimos de unas cuatro plantas, y los demás son casitas adosadas de dos pisos, -como las que se están construyendo últimamente aquí en España-, y caserones muy grandes, también de dos plantas con unos tejados muy altos, muy típicas de Inglaterra, y también muy caras.
Y así la encontré yo, después de tantos años, y no ha cambiado en absoluto, con su gente amable, seria y tranquila, -nunca te pita un coche para que apures o te quites de delante y en los autobuses le ceden el asiento a los mayores y a la gente con problemas para estar de pie- con su “cup of tea” a la media tarde, con sus pequeños comercios, con sus horarios como Dios manda, de 8 a 4, o de 9 a 5, a las cinco de la tarde ya no encuentras nada abierto, ni una zapatería, ni un mecánico, -solo las grandes superficies que trabajan por turnos-, pero si están abiertos a las dos y a las tres y a las cuatro, no como aquí, que cierra todo de una a cinco y media, las horas del día con mas luz, cerramos y luego trabajamos hasta las diez de la noche, – y cambiamos la hora del verano para el invierno para ahorrar energía, ¡hay que joderse!- por algo somos el país que mas horas echamos en el trabajo y que menos producimos.
Y además, o Dios mío esto si que lo echaba yo de menos, no hay nadie que se quiera separar de nadie, no hay deuda histórica, nadie se siente subyugado por nadie, -a pesar de la leyenda escocesa, de que quieren la independencia, no es verdad, estos se sienten tan británicos como los ingleses y quieren seguir siéndolo- y no hay que aprender diferente lengua según el lugar en que vivas, allí todo el mundo habla el ingles, si que hay dialectos, esos los hay en todas partes, pero su lengua, la que aprenden en la escuela, tanto ingleses, como escoceses, como galeses, o irlandeses, es el ingles, su lengua, la de todos ellos y a la que aman, -en este momento, la mejor herramienta de comunicación que existe en el mundo, la que todos nosotros, además del español, debíamos haber estudiado en la escuela y dejarnos de lenguas vernáculas que no valen para nada-, tampoco hay ninguna recuperación de ninguna memoria histórica, -y mira que se han dado puñaladas traperas entre ellos- ni tampoco se sienten avergonzados de haber conquistado América del norte, ni Australia, ni Nueva Zelanda, ni de haber gobernado La India durante 300 años, ni por los países sobre los que gobernaron en África, o en Oriente Medio, no, en realidad se siente orgullosos de haber sido el imperio que fueron, -igual que el español, pero nosotros si que nos avergonzamos de ello- ellos saben que a pesar de sus errores también tuvieron sus aciertos, que exportaron su cultura y su tecnología al mundo entero y que muchos países les deben lo que hoy son, y muchos de los que se independizaron de ellos, hoy desearían seguir siendo británicos.
Y además, ¿a ver si lo adivinan? Ni rastro de los “Nunca Mais”, los pocos españoles que aun quedan allí, gallegos la mayoría, todos ellos se sienten muy españoles y están que trinan contra los nacionalistas, como ellos mismos dicen: “aquí todos falamos castellano e gallego e ningún de nos he de eses galego parlantes, eses son os cultos, os que antes falaban solo o castellano” –y es que en Galicia se hablan tres lenguas, están los que hablan el castellano, los que hablamos gallego, “os que falamos gallego”, y los cultos progres que dicen que son galego-parlantes, ni que fueran loros- pero como todo se acaba y lo bueno mas pronto todavía, aquí estoy de nuevo en España, y otra vez con las chorradas de Montilla y Maragall, con ese 38 por ciento de los vascos muy vascos que quieren la independencia, con las putadas que nos hace el Evo y Zapatero ni mu, con las pateras y los cayucos que vienen a cientos ¿o son a miles? Con los rebuznos de Carod y como no, con los “Nunca Mais” que ahora dicen “Nunca Mais o Lume”, nunca mas al fuego, como si los demás quisiéramos el fuego, hay que ser capullos.

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