Pacos

Paco Sande

Se fué Oriana.

La noticia: Oriana Fallaci falleció anoche a los 77 años, en un hospital de la ciudad de Florencia, según informa la agencia Ansa. Sufría cáncer desde hacia diez años. Últimamente, Fallaci había atraído la atención internacional especialmente por sus duras críticas al islamismo radical, tras los atentados del 11-S en EEUU.
Hoy es la noticia que vengo escuchando en la radio durante todo el día.
En todas las emisoras que he sintonizado, lo contertulios se hacían eco de la noticia y todos daban su adiós a la dama. Todos dijeron algo amable de ella, todos coincidían en calificarla como la gran escritora y periodista que fue. Pero en todos se noto el papanatismo progre de lo políticamente correcto que impera en este país, por que todos coincidieron en que Oriana había tenido dos etapas en su vida, la primera como la gran periodista y la segunda, -en la que arremete sin tapujos contra el Islam-, en la que se convierte en una radical, neo con, -¿Qué será eso?- que incita a la xenofobia y al racismo.(…) ¡Que pena!, una radical, ¡Oriana Fallaci una radical xenófoba y racista!.
Oriana Fallaci fue siempre una liberal como la copa de un pino, una gran señora y gran persona que se dio cuenta del peligro que representa para la cultura occidental, la amaza islamista, y como Oriana Fallaci no tenía pelos en la lengua y decía en cada momento aquello que llevaba dentro, lo dijo, lo dijo sin tapujos, sin cortarse un pelo, escribió dos libros sobre eso: La rabia y el orgullo, y La fuerza de la razón,
En La rabia y el orgullo decía: ¡Despertaos por favor, despertaos de una vez! Intimidados como estáis por el miedo de ir a contra corriente, es decir, de parecer racistas (palabra totalmente inapropiada, porque el discurso no es sobre una raza, sino sobre una religión) no os dais cuenta no queréis daros cuenta de que estamos ante una cruzada al revés.
Habituados como estáis al doble juego, afectados como estáis por la miopía, no entendéis o no queréis entender que estamos ante una guerra de religión. Querida y declarada por una franja del Islam, pero en cualquier caso una guerra de religión, Una guerra que ellos llaman yihad. Guerra santa. Una guerra que no mira a la conquista de nuestro territorio, quizás, pero que ciertamente mira a la conquista de nuestra libertad y de nuestra civilización. Al aniquilamiento de nuestra forma de vivir y de morir, de nuestra forma de rezar o de no rezar, de nuestra manera de vestir, de comer, de beber, de divertirnos o informarnos…
No entendéis o no queréis entender que si no nos oponemos, si no nos defendemos, si no luchamos, la yihad vencerá. Y destruirá el mundo que, bien o mal, hemos conseguido construir, cambiar, mejorar, hacer un poco más inteligente, menos hipócrita e, incluso, nada hipócrita. Y con la destrucción de nuestro mundo destruirá nuestra cultura, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra moral, nuestros valores y nuestros placeres… ¿por Jesucristo!
¿No os dais cuenta de que los Osama Ben Laden se creen autorizados a mataros a vosotros y a vuestros hijos, por que bebéis vino o cerveza, por que no lleváis barba larga o chador, por que vais al teatro o al cine, por que escucháis música y cantáis canciones, por que bailáis en discotecas o en vuestras casas, por que veis la televisión, por que vestís minifalda o pantalones cortos, por que estáis desnudos o casi en el mar y en las piscinas y por que hacéis el amor cuando os parece, donde os parece y con quien os parece? ¿No os importa nada de eso estúpidos? Yo soy atea, gracias a Dios. Pero no tengo intención alguna de dejarme matar por serlo….
Esto le valió ser condenada a muerte por los ayatolaes, pero ni la enfermedad ni mucho menos las amenazas de los islamistas lograron callar su voz.
Oriana Fallaci fue la periodista de la historia. Durante su carrera de reportero de guerra, estuvo en el Vietnam, en Grecia, en Oriente Medio y en casi todos los conflictos bélicos que hubo en su época. Y entrevisto a personajes como el ayatolá Jomeini, Gadafi, el Sha de Irán o Henry Kissinger.
De su entrevista a Gadafi cuentan que este se retraso muchísimo y ella tuvo que esperar, pero cuando Gadafi llego e iba a comenzar la entrevista, ella se levanto y dijo: tiene que perdonar su excelencia pero ahora tengo que ir a hacer un pis.
De Kissinger dicen, que cuando termino su entrevista con ella dijo: que prefería verse con Hitler antes que volver a ser entrevistado por ella.
Y con Jomeni, durante la entrevista se quito el chador que le habían puesto y lo llamo tirano.
Ella fue una mujer que decía lo que todos pensamos, pero que no nos atrevemos a decir.

Desde hacía tiempo vivía prácticamente recluida en su casa de Nueva York, por miedo a que en su Italia natal pudiese ser victima del radicalismo islámico
Nació en Florencia en 1930 y desde entonces se ha ido forjando la periodista, la comunicadora, la luchadora por la libertad. La libertad de expresión, que es una metáfora de la libertad misma. Oriana Fallaci, con su carácter y su vehemencia ha demostrado ser fuerte incluso en momentos como el actual: en que la presión fundamentalista cohíbe a occidente.
. Estuvo a punto de llevarse el Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades, que finalmente recayó en la revista National Geographic.

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