Pacos

Paco Sande

Clara Campoamor, la izquierda y el voto de la mujer.

El pasado 1 de octubre, se cumplía el 75 aniversario del reconocimiento de derecho al voto de la mujer, en las Cortes constituyentes de la Republica.
Esto fue un hito, tanto en la historia de España, como en los derechos de la mujer. Y como no, este es un hito del cual, -como de tantos otros- se ha adueñado la izquierda, como algo suyo, ósea algo conseguido por ellos.
Pero veamos que paso aquel día de hace 75 años: En las Cortes Constituyentes sólo había dos mujeres. Ninguna de ellas pertenecía al partido socialista: Clara Campoamor representaba al Partido Radical y Victoria Kent lo hacía por la formación Radical-Socialista. Y la radical-socialista se opuso con contundencia al sufragio femenino sin ningún tipo de limitaciones defendido por Campoamor. Los debates en cuestión versaron sobre los artículos 25, 36 y 51 y se produjeron los días 1, 2 y 8 de septiembre de 1931.
Clara Campoamor, tuvo que enfrentarse a Victoria Kent y a los diputados de su propio partido. Nunca cedió. Al final la ley de derecho al voto de la mujer gano por un estrecho margen, y consiguió que el articulo 36 de la Constitución dijese: “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes”.
Diversos fueron los argumentos esgrimidos por Clara Campoamor para dar respuesta a las criticas de Victoria Kent y otros diputados progresistas sobre las consecuencias del voto femenino, dado el alto grado de analfabetismo de la mujer y la influencia que la Iglesia ejercía sobre ella, la voz de clara se oiría con fuerza en el hemiciclo del Congreso para defender que tal posición era inadmisible porque decaía el principio y triunfaba el temor, -era el principio de igualdad en el derecho al voto- decía que no había ni razón ni justicia capaz de negar tal derecho a la mujer y que era labor de unas constituyentes progresistas el reconocerlo.
E insistía: “¿Ha estado ausente el voto de la mujer en vuestra elección? Si afirmáis que la mujer no influye nada en la vida política del hombre, estáis, fijaos bien, afirmando su personalidad y resistencia a acatar ese voto. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra respuesta reconocéis y declaráis, por la que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os da la ley, la ley que hiciste vosotros, pero no tenéis el derecho natural, fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano.
La CEDA, el partido de la derecha, gana las elecciones en 1933, paradójicamente es en estas elecciones, en las que tanto Clara, como Victoria Kent, pierden el escaño y Clara acumula todas las iras y es desonzada por la izquierda: fue su muerte política. Pero en 1959 escribía: “Creo que lo único que ha quedado de la republica fue lo que hice yo: el voto femenino”.
En su ensayo: El voto femenino y yo, escribía: “Lo que no espero ocurra, es que se eleve una voz, una sola, de ese campo de la izquierda, de quien hube de sufrirlo todo, por ser el único que ideológicamente me interesa, y al que aun aislada sirvo; una sola persona que, por estímulos de ética, de mínima reparación, clame y confiese la verdad y proclame al menos que no fui la equivocada yo, sobre quien se han acumulado las pasiones y la injusticia”…
En conclusión, fueron las derechas y sólo parte de las izquierdas, quienes sacaron adelante la igualdad de la mujer para acceder a las urnas.
Clara Campoamor murió en el exilio en 1972.

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