Pacos

Paco Sande

Intifada nacionalista.

Mientras todo el mundo mira a la dictadura que los nacionalistas catalanes ejercen sobre la gente de esa región, negándoles su derecho a hablar, a vivir y hasta pensar en castellano.
Mientras todo el mundo mira el desarrollo del “proceso de paz” de ETA y los malabarismos que tienen que hacer Zapatero y Rubalcaba para no darse por enterados de las fechorías y los ultrajes etarras, con tal de no darse por vencidos y reconocer que la ETA pasa ampliamente de ellos y de su famoso “proceso”.
Mientras todo eso sucede, aquí en Galicia, los nacionalistas gallegos han dado una vuelta de tuerca más, para privar a los niños gallegos del derecho que estos tienen de aprender el castellano. Y han obligado a las escuelas a dar todas, (TODAS) las asignaturas en gallego. Eso si, si estudias francés, puedes escoger la clase en: gallego-francés o solo en francés, si estudias ingles, puedes escoger en: gallego-ingles o solo en ingles, pero la clase de lengua española, o de lengua, como se decía antes, -ahora no sé- tiene que ser en gallego o en gallego. Esto me lo comentaba el otro día un conocido mío que trabaja en un colegio privado, concertado, y ante mi comentario, de que a ellos no debía afectarles tanto, porque claro, al ser un colegio privado gozarían de cierta autonomía, el me contesto, si hombre si, ¡cierta autonomía! Tiene que ser como ellos digan o de lo contrario pierdes el concierto y te vas a hacer puñetas, con ellos no se juega, es una mafia tío, una mafia.
Y así es, la casta dirigente en Galicia no se anda con remilgos, ni repara en gastos, hay en marcha ahora mismo una campaña por la radio en pro del gallego, -que riase vd de la campaña de verano de la ONCE, o del spot navideño de Freixenet- y todo a cuenta del contribuyente claro. Los gallegos pagamos para que unos dictadores, vengan a prohibirnos enseñarles a nuestros niños la lengua española, la lengua de nuestro país y al igual que unos ayatolaes, quieren obligarnos a volver a la edad media.
Dos noticias singulares se han producido en Galicia en las ultimas semanas, características de las turbulencias de los tiempos que vivimos. –Quien lo diría hace treinta años-.
Una: La resolución del parlamento para incentivar que los gallegos nos vayamos a la sepultura en gallego. El portavoz de BNG, Bieito Lobeira, enfatizo en la necesidad que tiene Galicia de enterrar sus muertos en gallego. -Si hubiese una hecatombe nuclear, dijo, los vestigios funerarios que se encontrarían dos siglos después, harían creer a los arqueólogos que el gallego era una lengua residual, ante una afirmación como esta, en un parlamento serio, no se tomaría ni dos segundos de tiempo para considerarla, todo lo mas que levantaría, seria alguna carcajada, pero en este parlamentito, hay temas que son tabú. Investirse de defensor del gallego, garantiza un respetuoso asentimiento. De modo que todos los partidos aprobaron que se instruya a floristerías, funerarias y todos los negocios del ramo a fin de que los ritos fúnebres aseguren un rango honorable al gallego para la posteridad.
Y ojo; que todos estos negocios cumplan la normativa, o acarrearían sobre ellos las iras de los profetas de la Mesa de «Normalización», -Desnormalización- Lingüística, un órgano que no tiene ninguna potestad sobre los gallegos, pero que ellos, extralimitándose en sus funciones, se han erigido en guardianes de las esencias y cual ángeles vengadores arrogaran del paraíso a aquellos gallegos descarriados, y su ira no tiene parangón.
La segunda: La decisión de la Universidad de Santiago de retirarle el honoris causa a Franco. ¿Por qué el rector que ahora ha hecho su simbólica contribución al “Año de la Memoria Histórica”, no aprovecho su primer mandato para borrar ese punto negro del historial de la secular institución? Seria porque hasta el año pasado mandaba Fraga. Y a ver quien se atrevía a enfadar a don Manuel. Ellos siempre tan heroicos. Lo cierto es que los “pasteleros” que hoy se lo quitan, -en aras de congraciarse con el bipartito que gobierna en la Junta- son los mismo “pasteleros” que se lo concedieron entonces.
Pero la verdad es que pueden quitarle a Franco lo que quieran, tratar de ganarle la guerra después de muerto, tratar de borrarlo de la historia de España. La historia se encargara de poner en su sitio a Franco y a ellos.
Y ya ha punto de terminar veo en el periódico una noticia que dice: El pp. Acepta formulas para blindar en el estatuto el deber de saber gallego. –Feijoo y el pp., siempre tan pasteleros con los nacionalistas, no vayan a tacharlos de malos gallegos- En el Estatuto de Autonomía vigente dice en su artículo 5 que la lengua propia de Galicia es el gallego y que todos los ciudadanos tienen el derecho de conocerla y de usarla. Pero no regula que los gallegos tengan el deber de saber este idioma.
¿…?
Ah… ¿No teníamos el deber de saberla? ¡Quien lo diría! Pues si cae la que esta cayendo, sin tener el deber de saberla, no quiero ni imaginarme lo que vendrá después.
Sigue el articulo: El Bloque Nacionalista Galego trazo con esta cuestión una de sus líneas rojas en la negociación y no parece dispuesto a conformarse con menos de lo que figura en el Estatuto de Cataluña, donde se dice que el catalán y el castellano son las dos lenguas oficiales de Cataluña y todos sus ciudadanos tienen el “derecho y el deber de conocerlas”.
¡Mira!, no me parto el culo de risa por que la cosa es muy grave. ¿Las dos lenguas son oficiales? ¡Cojonudo!, pues hagámoslo así, las dos igual, en la escuela, mitad de las asignaturas en castellano y la otra mitad en gallego, catalán, vasco, etc., si eso es lo que venimos pidiendo los no nacionalistas desde que Franco la palmo.
Adelante… ¿Pero es qué no va a ser así, verdad? Claro que no, con estatuto o sin estatuto, los nacionalistas, -tanto en Galicia, como en Cataluña, como en el País Vasco- nos la seguirán metiendo doblada y nosotros a aguantar.

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