Pacos

Paco Sande

Pinochet…¿héroe o asesino?

Haciéndose eco de la muerte del dictador Pinochet los teclados han estado echando humo durante la última semana. No hubo periódico o articulista que no haya dado su opinión sobre el fulano, todos, todo el mundo ha escrito algo sobre el.
Yo me he molestado en leer la prensa de varios países, -milagros de Internet- para poder constatar como pensaban unos y otros en lo referente al dictador y a su dictadura.
He visto por ejemplo el diario británico “The Sun”, que pasaba sobre el asunto mas bien, discretamente, sin ensalzarlo ni condenarlo, dando algo así como una de cal y otra de arena, ni estamos a favor ni en contra, sino todo lo contrario, como Fernando Onega, vamos.
La prensa chilena, la que de verdad tenia algo que decir sobre el asunto, -exceptuando a algunos que lo mandaban directamente al infierno y, a otros pocos que lo encumbraron a la categoría de héroe- la mayoría por lo general, me sorprendió gratamente, tratando de ver la situación en su conjunto, teniendo muy presente que un tirano para unos, puede ser un héroe para otros. Por ejemplo Eugenio Tironi (periodista y columnista chileno) escribía: “¿Qué habría sido de mi vida sin Augusto Pinochet?” Millones de chilenos deben estar haciéndose esta pregunta en las horas posteriores a su desaparición. Las respuestas son muy disímiles. Para algunos, su figura está identificada indeleblemente con la muerte, la desaparición, la tortura, el exilio, el despido, la humillación, el miedo, el silencio; para otros, esta asociada a la salvación de una amenaza que ponía en peligro el orden, la propiedad, la libertad, el progreso económico y hasta la vida. Como sea Pinochet no ha sido indiferente para nadie.
Es hora de reflexionar sobre nuestra sociedad que lo creo y lo respaldo, para finalmente expulsarlo.

He aquí una reflexión de la mas sensata, la reflexión de un hombre que se da cuenta, de que si bien hay una Chile que odia al dictador, ahí hay también una Chile igualmente que lo considera un patriota y un salvador. Y las dos tienen razón, y él pide en esta hora reflexión y calma y que las dos Chiles se acepten mutuamente sin ningún tipo de rencor ni revancha. Lo pide sin exponer, lo que él como persona piensa realmente, ¿es él pinochetista o estaba en contra del dictador? Eso por el bien de Chile y de los chilenos se lo guarda para si.
Que diferencia de los periodistas y articulistas españoles. Aquí también, todo el mundo dio su opinión sobre el general y, fuesen estos de izquierdas de derechas o del montón, todos lo juzgaron y condenaron y lo contaron –como cantaba Frank Sinatra “a mi manera”- a su manera. Y es que en esto hay una máxima siempre a seguir, y es que, el que mas discute y mas pronto juzga sobre una cosa, suele ser siempre el que menos sabe del asunto. Y para muestra o botón, ahí están que, los que mas odian y detestan a Franco y piden como locos la revisión de la “Memoria Histórica”, son los que ni lo conocieron ni vivieron en la España que él gobernó y de la “Memoria Histórica” no tienen ni pajolera. Bueno también hay algunos que se hicieron y vivieron a su sombra y que ahora lo odian a muerte, pero eso es harina de otro costal.
Pero volviendo al difunto. Vamos a ver, las cosas como son, al pan, pan y al vino, pues eso. Este fulano fue un asesino, un criminal, de eso no hay duda, y nadie en su sano juicio lo discutiría. Ahora bien, cuando él dio el golpe de estado en Chile en septiembre de 1973, no termino con ninguna democracia, Chile en aquel momento estaba en toque de queda, el gobierno socialista de Allende se había ido al garete, destrozado por los revolucionarios, que pusieron al país al borde de una guerra civil. Pinochet no fue quien ideo el golpe militar, pero cuando este era ya inevitable, a raíz de una democracia que se caía a pedazos, por una clase política incapaz de canalizar institucionalmente sus conflictos y garantizar el orden, el no tuvo escrúpulos para dar la espalda a las promesas hechas al presidente Allende y ponerse a la cabeza de la sublevación. La represión que hizo Pinochet fue tan sangrienta y despiadada que incluso sorprendió a sus compañeros de armas, y a base de terror llevo la paz a Chile. Un país de Sudamérica, una Sudamérica donde siempre están empezando una revolución, -un paralelismo preocupante con lo que esta ocurriendo aquí en España- que derroca a un dictador para dejar a otro en su sitio. -En la revolución mejicana por ejemplo: Carranza ayudado por Pancho Villa y Emiliano Zapata, depuso a Porfirio Díaz para poner a Madero quien salio rana, -por lo menos a ojos de Zapata- y acabo pereciendo en un atentado. La presidencia fue ocupada entonces por Victoriano Huerta, quien llevo a cabo una limpia sangrienta contra todos sus enemigos políticos. Otra vez Carranza –secundado por Villa, Zapata y Álvaro Obregón- empieza una revolución contra Huerta, al que hace renunciar a la presidencia, para erigirse el mismo como presidente, llevándose por delante a Villa y a Zapata, al final él también cayo bajo las balas de una revolución que devoraba así a sus hijos. Su sitio fue ocupado por Obregón. Hoy México sigue con la revolución, esta vez al mando del pintoresco sub-comandante Marcos, mientras la izquierda y la derecha de ese pais, no se ponen de acuerdo en quien debe gobernar-. Y esto es solo un ejemplo tomado al azar, si cogiéramos otro país cualquiera de Sudamérica, la historia seria la misma.
Pinochet no fue un visionario ni un hombre excepcional que a fuerza de genio y de valor marco a su tiempo, pero si tuvo el ingenio o la clarividencia suficientes para adoptar una política capitalista de corte liberal que en alianza con los Estados Unidos puso a Chile donde esta hoy, el único país, el único: en toda Sudamérica con una economía saneada. En 1990 dándose cuenta de que las condiciones que lo habían llevado al poder (guerra-fría, violencia interna) habían desaparecido, dio un referéndum que perdió y dejo el poder, con el grado de senador vitalicio, no sabia él entonces que le iban a crecer los enanos, ni que vendría el juez Garzón a pedirle cuentas, – con lo impredecible que es este juez, ahí no lo culpo- ni que acabaría sus días recluido en su casa, deshonrado por el país o por lo menos por medio país que el quito de la ruina.
De las acciones que sembraron el terror en Chile o Argentina dijo Jorge Luis Borges (y Borges sabia lo que decía) “se estaban comiendo a los caníbales” pues el terror fue también un contra terror, lo malo fue que con los caníbales cayeron también muchos que pasaban por allí, pero no hay que olvidar que, desgraciadamente las pulgas van con el perro.
Y es que así son las cosas y así hay que contarlas, ni más, ni menos.

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